Buenos Aires. Argentina subió este jueves a un altísimo nivel las tasas de interés y anunció una mayor austeridad en el gasto en busca de contener una crisis financiera, pero la moneda local continuó cayendo de forma estrepitosa en medio de la desconfianza de empresarios y la incertidumbre de inversores.

El peso cayó un 13,1% a 39,25 unidades por dólar, pese al anuncio previo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, de que el Gobierno acelerará una reducción del déficit fiscal para traer tranquilidad a un mercado que desde mayo ha estado bajo presión.

Poco después, el banco central argentino informó un alza en su tasa de política monetaria a un 60% anual, desde el 45% previo, y un aumento de 5 puntos porcentuales en los encajes bancarios, con la idea de quitar liquidez del sistema.

La autoridad monetaria, además, vendió en la jornada US$330 millones con el objetivo de morigerar la abrupta caída del peso. El organismo acumula ventas por US$1.040 millones de sus reservas en la semana, cifra que se eleva a US$2.076 millones en agosto y sube a US$13.511 millones en el año, según datos en base a un reporte oficial.

Argentina acordó en junio una línea de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$50.000 millones, que la compromete a reducir su déficit a un 1,3% del Producto Interno Bruto en 2019.

"Se está trabajando en la instrumentación para adelantar nuestras metas para el año próximo para reducir ese riesgo financiero, lo cual va a llevar necesariamente a que tengamos que seguir discutiendo cómo acelerar también el camino hacia el equilibrio fiscal", dijo Peña en la conferencia anual del Consejo de las Américas.

Tras el evento, el funcionario aseguró a periodistas que el Gobierno argentino ha cometido errores, pero que el país va en la dirección correcta. Luego, un portavoz del Gobierno dijo a Reuters que no se esperan cambios en el Gabinete de ministros en los próximos días.

Sin embargo, la economía real ya siente los efectos de la crisis financiera, con una inflación cada vez más alta -podría acercarse al 35% anual- y una retracción de la actividad económica.

"Estos bruscos aumentos del dólar y (de) la tasa de interés hacen inviable cualquier actividad productiva", dijo a Reuters el presidente de la Cámara de la Construcción, Carlos Weiss.

"Son cimbronazos que lo que hacen en forma puntual es frenar proyectos, no solo nuestros. La economía se paraliza. Nadie sabe cuánto es el valor del dólar", añadió.

Según el presidente de la empresa comercializadora de café Cabrales, Martín Cabrales, Argentina va a "tener recesión por bastante tiempo, por lo menos este año y principios del año que viene".

Como consecuencia de la profunda depreciación de la moneda -que en lo que va del año ha perdido un 52,48 por ciento-, la bolsa de Argentina subía el jueves un 4,7 por ciento por recompras de acciones de empresas con negocios de exportación.

El presidente argentino, Mauricio Macri, anunció el miércoles un acuerdo con el FMI para adelantar fondos para garantizar el financiamiento del país, en medio de temores a una potencial cesación de pagos de deuda. Sin embargo, tampoco sus palabras lograron poner un freno a la depreciación del peso argentino.

Los diferenciales de la deuda argentina en dólares subieron frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el costo de asegurar las obligaciones también aumentó, lo que volvió más difícil el financiamiento externo para el Gobierno.