Buenos Aires. El gobierno argentino negó este viernes la existencia de restricciones cambiarias y defendió su política económica tras la caída de las reservas monetarias a su nivel mínimo desde 2006 y en momentos en que la cotización del dólar en el mercado informal bate récords en el país.

"Existe un mercado libre de cambios", dijo este viernes en rueda de prensa el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, quien evitó pronunciarse sobre la escalada del dólar informal, que el jueves cerró a un valor máximo de 11,55 pesos (US$1,7).

Lejos de frenar su tendencia alcista, el dólar "blue" volvía a batir récords este viernes y se cambiaba a 11,80 pesos (US$1,75) por unidad, 70,6% más que su precio oficial, situado en 6,81 pesos.

Capitanich negó también intranquilidad en el gobierno por la caída de las reservas y definió como "política virtuosa" la decisión de emplearlas para el pago de la deuda del Estado.

Según el jefe de Gabinete, los niveles promedios de las reservas son mayores a los del periodo en que regía la convertibilidad entre el dólar y el peso (1991-2002).

"El nivel promedio de volumen de reservas durante la convertibilidad era de US$21.940 millones, cuando había una política monetaria pasiva. En cambio, las reservas, en promedio en este periodo, son de US$36.983 millones", puntualizó Capitanich durante una rueda de prensa.

"Casi US$43.000 millones se han utilizado para pagar deuda", explicó el jefe de Gabinete, y añadió que si no se hubieran cancelado las obligaciones "no contraídas por este gobierno", las reservas habrían alcanzado los US$73.000 millones.

El Banco Central argentino dio a conocer el jueves que sus reservas monetarias estaban en US$29.758 millones, el nivel más bajo desde noviembre de 2006, ante lo que dirigentes opositores reclamaron un cambio de rumbo.

"El modelo económico del gobierno explotó y el kirchnerismo no lo quiere admitir. Cuanto más tarde en hacerlo, más serias serán las dificultades para resolverlo", dijo a los medios el exdiputado opositor Ricardo Gil Lavedra.

La acelerada liquidación de las reservas monetarias es uno de los principales problemas que enfrenta la economía argentina desde finales de 2011, el mismo año en el que se había alcanzado una cifra récord de US$52.654 millones.

Desde entonces, las reservas internacionales del Banco Central han venido cayendo debido al pago de la abultada factura energética, a las consecuencias del llamado "cepo al dólar" impuesto por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández y a los numerosos compromisos internacionales de deuda asumidos por el país.

En Argentina hay escasez de dólares y exceso de pesos motivado también por la política monetaria expansiva, el gasto fiscal sostenido y la estrategia de desendeudamiento sin financiación externa.