El nuevo Ipcnu permitirá calcular, por ejemplo, tasas de evolución de precios específicas para grupos sociales como pensionados o los hogares de bajos ingresos, según el trabajo que comenzó a realizar el INDEC con las universidades.
También posibilitará mostrar la evolución en distintas partes del país, o las divergencias entre las regiones urbanas y rurales.

Contemplará los precios que cobra el sector minorista por los bienes de consumo vendidos a los consumidores privados, pero también los que percibe el segmento manufacturero por los comercializados al sector minorista y mayorista, reflejados en un índice de precios al productor (IPP).

Como existe una demanda intermedia y una final, y la mayoría de los sectores de la producción compran insumos y venden productos, además de un índice al consumidor, habrá otros de precios al productor, de inversión, comerciales y del Gobierno.

De acuerdo con el documento sobre el que trabajan el INDEC y las universidades nacionales, el IPCnu puede servir para una variedad de fines como contratos y pagos de seguridad social, el consumo en los hogares y la forma en que esto repercute en las cuentas nacionales, además de ser tomado como un indicador macroeconómico general.

Según las consideraciones de quienes discuten la elaboración del nuevo indicador, en vista de los numerosos usos de los IPC es poco probable que un mismo índice cumpla satisfactoriamente con las necesidades de todas las aplicaciones.

Por lo tanto, la discusión contempla que algunos países elaboran distintas variantes para determinadas finalidades.

Al respecto, el análisis del organismo de medición y las casas de altos estudios comprende que un IPCnu utilizado para la indexación de sueldos o contratos de un grupo cualquiera, ya sea de población o de productos, debe reflejar la cobertura del grupo en cuestión.

Por ejemplo, las ponderaciones de un IPC utilizado para indexar jubilaciones deberían abarcar solamente los gastos de la población de pensionados, y excluir productos que presuntamente son más bien irrelevantes para los hogares más pobres, tales como bienes o marcas de lujo.

Del mismo modo, si el IPC se utiliza para la indexación de sueldos, la exclusión de los hogares de sectores ricos y de jubilados puede estar justificada porque seguramente gastarán su dinero en cosas atípicas, por lo cual incluirlos distorsionaría el promedio global.

En los últimos días del mes pasado, las autoridades del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y de quince universidades nacionales se reunieron para iniciar la elaboración de un Indice de Precios al Consumidor Nacional y Urbano, que reemplazará al actual IPC que sólo mide las variables de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

En esa oportunidad, la directora del INDEC, Ana María Edwin, destacó la participación de universidades "desde Jujuy hasta Santa Cruz", y subrayó que "resulta importante porque los procesos de transformación se dan a partir de lo que acontece en los territorios que son los que mejor pueden dar cuenta de lo que se vive en ellos".