Buenos Aires. Un millón y medio de argentinos superó su condición de pobreza con la implementación de un programa que bonifica a los hijos de desocupados y subempleados, según reveló un estudio de organizaciones privadas.

Según el estudio, con la implementación del Asignación Universal por Hijo (AUH), anunciada en noviembre pasado por la presidenta Cristina Fernández, la pobreza experimentó una caída que fluctúa entre 13% y 32%, es decir, entre 1,4 y 1,8 millón de personas.

En tanto, la indigencia retrocedió entre 54% y 68% desde la creación del programa, según consigna el diario Buenos Aires Económico. Es decir, se trata de un millón y 1,5 millón de personas que superaron esa condición.

La diferencia se explica porque se utilizaron dos parámetros: el índice oficial de inflación –cuestionado por sectores privados-, que arroja una mayor disminución de la pobreza e indigencia, y un indicador elaborado por siete provincias.

Utilizando los datos oficiales de inflación, la tasa de pobreza cayó de 14,1% en el segundo semestre de 2009 a 9,5%, mientras que cayó desde 26% a 22,6% con una canasta básica total del IPC de siete provincias.

El informe fue realizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), el Programa de Formación Popular en Economía (Profope) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La asignación prevé el pago de $180 (unos US$45) por hijo menor de 18 años para las familias más vulnerables, para lo cual exige la presentación del certificado de escolaridad. El beneficio fue ampliado a desocupados, trabajadores informales y empleadas domésticas.

El estudio también reveló que con el programa, Argentina se convirtió en el país de la región  que destina el mayor porcentaje de su producto interno bruto para la asistencia social, alcanzando un índice de 0,58%.