Buenos Aires. Argentina postergó por dos semanas hasta el 22 de junio el cierre de un canje de deuda impaga, anunció el ministro de Economía del país, Amado Boudou, en medio de la turbulencia de los mercados externos.

El funcionario indicó que la decisión se tomó a pedido de bancos italianos, a raíz de una sobrecarga operativa junto a la tensión fiscal que se vive en Europa.

Originalmente, la operación estaba prevista para concluir el 7 de junio, desde su lanzamiento el 3 de mayo.

"Nosotros consideramos que es pertinente (la postergación) dada la situación actual y dado que es un pedido del propio mercado extender por 15 días los plazos", señaló Boudou.

Agregó que el pedido recibido de una asociación de bancos italianos se justificó en que el proceso de adhesión de tenedores minoristas era más complejo que el realizado entre mayoristas, que tuvieron incentivos para ingresar a la operación hasta el 12 de mayo.

El gobierno, que espera tras la operación poder retornar a los mercados internacionales de crédito, apunta a lograr al menos 60% de adhesión a la operación por US$18.300 millones en títulos elegibles.

"La lectura de la postergación es positiva por el contexto de alta volatilidad y así poder mejorar el tramo minorista (...) mucho más si el pedido viene de Italia, que es donde están los (bonistas) más representativos y claves para poder lograr el piso deseado de aceptación", dijo a Reuters Gustavo Ber, analista de la consultora de inversiones Estudio Ber.

Primeros datos. En una primera fase, centrada en los inversionistas institucionales, el Gobierno ya se aseguró cerca de 46% de participación. Los mayoristas canjearon US$8.542 millones en bonos incumplidos.

El propio Boudou ha manifestado que espera que los inversores particulares aporten al menos unos US$2.000 millones al canje, lo que permitiría alcanzar el objetivo de aceptación global.

"Creemos que no habrá una nueva extensión del plazo porque (dos) semanas son suficientes para salvar este problema que se dio, esta sobrecarga operativa. Esta fue la razón" de la decisión oficial, dijo más tarde a la prensa el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino.

"La forma en que influye la crisis de Grecia en los operadores financieros merece una consideración adicional, pero lo que nos consta es esta dificultad (operativa) que se presentó (...) Este pedido fue formal en Italia, pero en otras jurisdicciones tenemos los mismos requerimientos, el pedido se dio en todas las jurisdicciones", agregó.

La volatilidad del mercado mundial por la crisis de deuda y fiscal en Europa juega en contra del canje de deuda argentino al afectar los precios de los bonos del país, haciendo menos atractiva la propuesta oficial del canje de dar nuevos bonos.

Oficialmente siempre se dijo que se esperaba una adhesión de al menos 60%, aunque analistas privados se habían entusiasmado y llegaron a proyectar cifras de hasta 80%, que se desvirtuaron con la tensión financiera internacional.

Solamente en mayo, los títulos públicos del país sudamericano perdieron en promedio 5,4%.

La mayoría de los tenedores minoristas de bonos argentinos en cesación de pagos están en Italia, Alemania y Japón.

La turbulencia externa frenó la colocación de un bono por US$1.000 millones que el gobierno había anunciado como una oferta paralela a la operación de canje.

Aproximadamente una cuarta parte de los acreedores de Argentina rechazó una dura oferta de reestructuración de deuda incumplida hecha en 2005.

Muchos de esos inversionistas presentaron demandas judiciales para recuperar el valor total de sus bonos impagos, bloqueando el acceso de Argentina a los mercados internacionales de capital.

Boudou y Lorenzino, quienes no dejaron trascender las nuevas cifras parciales de aceptación al canje de bonos impagos, viajarán esta semana a Corea a la reunión del G-20.