El Observador de Uruguay. "En el día de la fecha hemos tomado la decisiones institucionales que nos permitirán destinar nuestras reservas de libre disponibilidad al pago de la deuda total con el Fondo Monetario Internacional (FMI)", anunciaba el 15 de diciembre de 2005, el presidente argentino Néstor Kirchner, a poco más de dos años y medio de haber asumido el cargo por primera vez.

"Hace 50 años que viene siendo motivo de nuestros desvelos, la República Argentina abonará anticipadamente al Fondo Monetario Internacional a fin de año la suma total adeudada de capital de US$9.810 millones", afirmó en un discurso que recibió aplausos desde todos los rincones de la Casa Rosada.

Con el pago, el gobierno argentino adelantaba vencimientos fijados entre 2006 y 2008. "Anticipando de este modo los pagos, concretamos un ahorro en intereses de casi US$1.000 millones", resaltó Kirchner.

El 3 de enero de 2006 se completó el pago total y desde ese momento Argentina no volvió a recurrir financieramente al FMI, hasta este martes cuando el presidente Mauricio Macri se vio obligado nuevamente a recurrir en busca de oxígeno financiero.

La acción adoptada por la administración kirchnerista dejaba atrás un largo relacionamiento del gobierno argentino con el FMI. Y marcaba, al menos en ese momento, un cambio de rumbo para dejar atrás el descalabro financiero y el elevado déficit fiscal que llevó a Argentina a su peor crisis institucional, que tuvo como corolario la renuncia el 20 de diciembre de 2001, a mediados de su mandato, del presidente Fernando de la Rúa.

El 3 de enero de 2006 se completó el pago total y desde ese momento Argentina no volvió a recurrir financieramente al FMI, hasta este martes cuando el presidente Mauricio Macri se vio obligado nuevamente a recurrir en busca de oxígeno financiero.

El 23 de diciembre Argentina entró en default. En medio de la crisis financiera se sucedieron los presidentes en Argentina, pero la relación con el FMI se mantuvo hasta el anuncio de Kirchner.

La particularidad de tomar créditos con el FMI es que conlleva el compromiso de los países a someterse a revisiones y a adoptar las exigencias y los ajustes que el organismo entienda necesarios.

Kirchner asumió el 23 de mayo de 2003 y desde ese momento tuvo la intención de cortar el vínculo. En su discurso de diciembre de 2005, el mandatario se refirió al relacionamiento con el Fondo.

"Concretamos con esta medida la estrategia de reducción de deuda ganando además grados de libertad para la decisión nacional", dijo. "Esta deuda ha sido un constante vehículo de intromisiones porque está sujeta a revisiones periódicas y ha sido fuente de exigencias opuestas al objetivo de crecimiento sustentable", añadió.

"Debemos dar este paso, se trata de un paso trascendental un paso que nos permitirá mirar sin imposiciones con autonomía, sin urgencias impuestas sin presiones indebidas la marcha de nuestro futuro, un paso que es ponerle fin a una época", remarcó entre aplausos.

"Queremos dejar atrás el cuento de la profecía auto cumplida que apuesta siempre al fracaso de los demás; el saber que administrando con responsabilidad a partir del 1° de enero el trabajo argentino ya no va a ir más para pagar al fondo en forma permanente", continuó Kirchner.

Una de las explicaciones para hacer frente al pago de la deuda fue el incremento de las reservas argentinas. Cuando Kirchner anunció la cancelación se ubicaban en US$27.000 millones, que se habían multiplicado por tres desde comienzo de 2003 cuando eran de US$8.250 millones.

 

Una larga historia. El vínculo entre Argentina y el FMI comenzó durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu, entre 1955 y 1958. En medio del proceso, Argentina recurrió al organismo con un pedido de asistencia financiera por US$75 millones. En 1959 hubo otro crédito por unos US$100 millones.

En las décadas siguientes continuaron los contactos con momentos de distanciamientos. Luego de la última dictadura argentina y con el retorno de la democracia a partir de 1983, el vínculo se mantuvo.

En 1984, en el segundo año de administración de Raúl Alfonsín, Argentina recurrió nuevamente al FMI y cerró un acuerdo de financiamiento compensatorio por caída de exportaciones. Los contactos continuaron hasta el último quiebre del primer gobierno de Kirchner.

Este martes, el presidente Mauricio Macri anunció que solicitó al Fondo una nueva asistencia financiera, tras 12 años de distanciamiento.

El camino de Uruguay en la crisis de 2002. Durante la crisis de 2002 Uruguay también debió recurrir al FMI accediendo a una línea por hasta US$1.500 millones para solventar su sistema bancario.

En 2006, el gobierno tomó el mismo camino que el argentino. El 30 de marzo de ese año, el ministro de Economía, Danilo Astori, anunció una cancelación anticipada de deuda por US$630 millones. El jerarca indicó en ese momento que se habían seguido tres líneas de acción.

"En primer lugar, el cambio de deuda relativamente más cara por deuda relativamente más barata; en segundo lugar, el cambio de deuda de corto plazo por deuda de largo plazo y en tercer lugar, el cambio progresivo de la deuda condicionada por deuda soberana", dijo.