Buenos Aires. Argentina ultima los detalles para lanzar en breve una oferta de canje de deuda impaga, una millonaria operación que contaría con una elevada adhesión y serviría para que el país vuelva a emitir títulos globales, ochos años después de un masivo cese de pagos.

El ministro de Economía, Amado Boudou, que jugó buena parte de su capital político para concretar la operación para reemplazar hasta US20.000 millones en bonos impagos, apunta a poner a Argentina otra vez en los mercados voluntarios de deuda, en momentos en que el país enfrenta un financiamiento ajustado.

"Esperamos esta semana sí estar haciendo el lanzamiento" de la oferta, dijo Boudou este martes a Radio Mitre. El ministro había establecido el 14 de abril como fecha del lanzamiento del canje y luego, la presidenta Cristina Fernández indicó que se concretaría "el 14 o el 15" de este mes.

Operadores del mercado, sin embargo, no descartaban alguna nueva demora hasta el lunes, aunque esto no impactaba sobre el precio de los bonos domésticos, que acumularon fuertes alzas en las últimas semanas a la espera del lanzamiento de la operación.

Argentina está lista para lanzar la oferta de canje y solo aguarda el visto bueno de reguladores bursátiles de Europa y Japón, dijo este martes a Reuters el portavoz del ministerio de Economía Sergio Poggi.

Agregó que el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, ultimará detalles finales de la propuesta para su posterior divulgación, una vez que los reguladores aprueben el lanzamiento.

"El mercado se está reacomodando y es hasta lógica una baja de precios, pero una demora de días en el canje no sería nada traumático cuando originalmente se esperaba para fines del año pasado o a más tardar para enero", dijo un operador bancario.

De hecho, esa eventual dilación no afectó este martes el precio de los títulos locales.

Mercado espera cupones PIB. Varios detalles de la oferta se han conocido en presentaciones preliminares ante organismos reguladores de Italia y Japón, pero el mercado espera definiciones sobre compensaciones por intereses atrasados y un pago de diciembre de 2009 por un cupón vinculado al crecimiento económico.

Este martes, los bonos operaron de menor a mayor ante nuevas compras de oportunidad a la espera del canje, en una operatoria en la que se destacó la subida en los cupones atados al Producto Interno Bruto (PIB), dijo Ricardo Maied, analista de Federal Bursátil.

La inclusión de esas compensaciones es vista como clave por analistas, que afirman que su presencia o ausencia influirán en la tasa de aceptación, que a su vez determinará el nivel de tasa que logre Argentina en una esperada emisión para captar US$1.000 millones.

"La oferta tiene que incluir el 'GDP warrant' (cupón vinculado al PIB) (...) Quitarlo me parecería un poco agresivo", dijo a Reuters Alberto Bernal, jefe de investigación de Bulltick Capital Markets.

Bernal dijo que incluir este instrumento "le conviene al Gobierno", ya que garantizaría una participación muy alta. "Con 75 u 80% (de adhesión a la oferta) vas a tener una buena noticia, habría más compras de (bonos de) Argentina y entonces se podría emitir" deuda a tasas de un dígito.

La operación de canje está liderada por los bancos Barclays, Citi y Deutsche, y el Gobierno espera poder colocar, en paralelo a su concreción, un bono para obtener fondos frescos por US$1.000 millones a tasas de interés de un dígito y aliviar un exigido programa financiero, que enfrenta este año vencimientos por US$ 15.000 millones.

El secretario de Finanzas de Argentina, Hernán Lorenzino, estará en Roma este miércoles promoviendo la participación de inversores minoristas en la operación, que según se prevé abriría paso inmediatamente a colocaciones de bonos de estados provinciales argentinos que también enfrentan dificultades financieras.

Boudou reafirmó que la propuesta de canje se extenderá por "un mes" y que está "trabajando en la parte de la oferta fina".

El ministro aseguró también que los términos del nuevo canje serán más duros para los acreedores que los de la oferta de reestructuración de 2005, tomando en cuenta la composición de bonos que serán entregados a los inversores.

El canje de deuda está dirigido a bonistas que rechazaron un fuerte descuento en la reestructuración de 2005, que pagó 33 centavos por cada dólar y que fue rechazada por alrededor de un cuarto de los inversores.

En el 2005, "hubo 18% de bonos par, que son los bonos para bonistas de menos de US$50.000 y esta vez va a ser el 10% solamente", dijo Boudou, agregando que "el pago de intereses devengados en vez de ser en efectivo como fue en 2005 va a ser en otro título a siete años".