Quito. El gobierno propone a Ecuador aumentar el Bono de Desarrollo Humano (BDH) a US$50, para ello la Asamblea Nacional inicia un debate que busca equiparar las tributaciones a la banca, que hasta hoy pagan menos impuesto a la renta y que en un lustro reporta utilidades históricas.

El último aumento fue en 2009, cuando pasó este subsidio condicionado de US$30 a US$35, actualmente cubre a unos 1,9 millones de personas.

Apenas se cumplían 15 días de mandato del presidente Rafael Correa, el 30 de enero de 2007, cuando firmó el decreto que duplicaba el BDH de US$15 a US$30.

El Estado coloca US$390 millones anuales en este subsidio, lo que forma parte de su gasto corriente, y en ninguna medida afecta a su plan anual de inversiones, ratificó Ana María Larrea, subsecretaria del Plan Nacional del Buen Vivir, de al Senplades, cuando su cartera presentaba la publicación de los 100 logros de un lustro de gobierno.

El Bono se entrega a madres cabezas de hogar, ancianos que no tienen otra forma de seguridad social y discapacitados. Obliga al primer grupo a escolarizar a sus hijos desde los cinco años de edad y a atenderlos periódicamente por un pediatra del sistema de Salud Pública.

El bono puede convertirse en un crédito de US$460, que se descuenta de la asignación mensual, y que precisamente es el que se conjuga entre varias beneficiarías de manera comunal y mutualista para emprendimientos.

Aquello destaca el presidente de la Comisión de Régimen Económico y Tributario de la Asamblea Nacional, Francisco Velasco, quien considera que este capital semilla permite aflorar "la inmensa creatividad del pueblo".

Algunas voces criticas del bono le achacan a los beneficiarios el no trabajar para recibirlo, el mismo ex presidente peruano, Alan García, de visita en el país, dijo hace pocas semanas que el bono cortaba la creatividad de las personas y su capacidad de emprendimiento.

Ecuador no tiene datos que reflejen que aquello sucede, mientras celebra sus tres años de crecimiento productivo acelerado.

En cambio si hay cifras que hablan de que el BDH redujo en cinco años al menos 4 puntos porcentuales de la pobreza en el país, si esta se mide por ingresos, pero su impacto real señala a una disfunción de la pobreza medida cualitativamente, por necesidades insatisfechas, dado a su carácter condicionantes, es decir, al escolarizar a los infantes, y garantizar su acceso a la salud, aumentan sus oportunidades. En ese sentido el BDH es el subsidio al costo de oportunidad (lo que cada familia deja de percibir cuando sus hijos menores no trabajan).

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