El principal reto que tiene el sector asegurador para este año es que las compañías de todo el país estén preparadas para acatar las nuevas leyes del sector que entrarán en vigor en abril de 2015.

En entrevista, Manuel Aguilera Verduzco, presidente de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), comenta que dicha ley, mejor conocida como Solvencia II, busca reducir la probabilidad de incumplimiento por parte de las aseguradoras y reaseguradoras, así como disminuir las pérdidas para los consumidores ante cualquier siniestro.

En este sentido, menciona que las compañías aseguradoras cuentan con la suficiente capacidad para cumplir sus obligaciones financieras con los usuarios ante cualquier fenómeno natural, como sismos, huracanes y tormentas, con el seguro contra catástrofes y sin afectar sus reservas.

—¿Prevén dificultades para cumplir con las disposiciones de Solvencia II?

- No prevemos que exista algún tipo de problema en su implementación, es decir, no prevemos que haya insuficiencias de reservas ni de capital para las instituciones que están operando en el país.

Nuestro objetivo es emitir toda la regulación secundaria en octubre para que las empresas tengan un periodo de cinco meses previos de la entrada en vigor, a fin de que conozcan con todo detalle cuál es la regulación a la que van a estar sujetas a partir de abril del 2015.

Esta nueva ley de seguros sustituye a una que tenía más de 60 años y buscamos que México sea el primero en implementar Solvencia II, por lo que vamos en calendario de acuerdo con el programa de implementación y vamos a llegar muy bien para el 2015.

—Con las nuevas disposiciones, ¿cuánto podría influir en la penetración del sector en el PIB?

- El crecimiento de la penetración va a depender del crecimiento de la economía mexicana y del aumento de la cultura del aseguramiento entre los mexicanos. Para el 2030 esperamos que podamos tener un nivel de penetración entre 4.9 y 5.4% del Producto Interno Bruto (PIB).

El mayor nivel de la penetración en el mercado de seguros es un esfuerzo de muchos años. En este contexto los países que han tenido mayor éxito para elevar la penetración de su nivel de aseguramiento en la economía son del sur de Asia, que han aumentado en un punto porcentual la penetración sobre el PIB en una década.

—¿Cuál es la expectativa de crecimiento del sector para el cierre de este año?

- Si las metas de crecimiento económico que estima la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se cumplen (3.9% del PIB), el sector asegurador crecería a dos dígitos al cierre del 2014.

México ha logrado un ritmo sostenido en la economía. En el 2004 la penetración era de 1.4% del PIB y hoy es 2.1%; es decir, en 10 años casi logramos un punto porcentual de penetración del PIB, lo cual es muy positivo. En promedio el sector ha crecido tres veces más rápido que la economía en los últimos 13 años, por lo que vamos por buen camino.

Seguro contra catástrofes

—¿Cómo enfrentan las aseguradoras las catástrofes, siendo el país uno de los más expuestos a sismos y huracanes?

- La regulación en México es de las más avanzadas a nivel mundial. Para el caso de que se den estos eventos, las compañías cuentan con la capacidad financiera para cumplir los compromisos que establecieron con sus clientes, es decir, que realicen los pagos correspondientes. En el 2013 se registró un total de 15,223 millones de pesos en primas emitidas en el ramo de terremotos y riesgos catastróficos.

Contamos con sistemas que sirven para calcular el monto de las reservas técnicas y de los requerimientos de capital que se establecen para las instituciones que ofrecen protección para catástrofes. Estos modelos fueron desarrollados por el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, los cuales son muy precisos para calcular estas posibles pérdidas.

El modelo simula más de 500 terremotos y en el caso de huracanes son más de 100.000 trayectorias diferentes. En función de ello se determina el peor evento posible para saber cuál sería la pérdida.

Estos modelos han funcionado muy bien y prueba de ello es el huracán Wilma, en 2005, donde se percibió un nivel de aseguramiento muy alto, y los modelos permitieron que las aseguradoras cumplieran perfectamente con sus obligaciones.

—Para el próximo septiembre será obligatorio el seguro carretero. ¿Qué oportunidad ve el sector en esto?

- Es una medida que tiene perfiles positivos, ya que las personas van a estar mejor protegidas, así como las víctimas de accidentes y las personas que puedan dañar a otros. Además, los seguros obligatorios están aprobados internacionalmente y son un elemento que eleva la cultura del aseguramiento. Cuando a una persona se le obliga a contar con un seguro y por desgracia enfrenta un accidente, valora los beneficios de tener esta protección.

—¿Qué están haciendo en la CNSF para acercar más a las personas al seguro?

- En general, los productos asegurados son complicados, nosotros trabajamos con la Condusef para que los textos de las pólizas que se utilizan en los seguros sean lo más claros y sencillos posibles.

Un segmento de la población no ha tenido seguro porque son complicados, por lo que no los adquieren. Por ello se creó el seguro básico estandarizado que no ha tenido un crecimiento importante pero puede hacerlo en la medida que cubre los riesgos más importantes.

Es una iniciativa que requiere mayor difusión, también existe la opción del microseguro.

* Vea además en El Economista: Mexicanos, cerca de zonas de riesgo y sin seguro