Río de Janeiro. El 42% de adultos brasileños registraron en el primer semestre del año algún tipo de deuda, 4,07% más que en el mismo periodo de 2017, según un informe difundido por la estatal Agencia Brasil.

Esta cifra equivale a 63,6 millones de consumidores morosos, de acuerdo con el estudio basado en datos de la Confederación Nacional de Dirigentes de Tiendas y del Servicio de Protección al Crédito de Brasil.

En la comparación mensual, la tasa de morosidad aumentó 0,61 en junio, frente a mayo, y la última vez que el indicador tuvo un descenso fue en noviembre del año pasado, cuando bajó un 0,87%, se añadió en el reporte.

"El informe pone de manifiesto las dificultades que tiene buena parte de la población para volver a la situación económica previa a la crisis, iniciada en el segundo semestre de 2014. El alto nivel de desempleo y todos los índices de confianza de los consumidores y comercio, a la baja, son el reflejo de la situación complicada", dijo a Xinhua Joao Carvalho, de la consultoría económica K2 Parthering Solutions.

Esta cifra equivale a 63,6 millones de consumidores morosos, de acuerdo con el estudio basado en datos de la Confederación Nacional de Dirigentes de Tiendas y del Servicio de Protección al Crédito de Brasil.

La región del sureste, la más rica y poblada de Brasil, registró un mayor aumento de consumidores morosos en el primer semestre (9,88%), seguido del noreste (4,81%).

Para Carvaho, "es preocupante que la morosidad subió en todas las regiones del país, y que por el momento no hay indicios de que la situación pueda mejorar. Hoy mismo, el mercado financiero rebajó su estimativa de crecimiento económico este año al 1,5%, justo la mitad de inicio de año", comentó.

Las personas de 65 a 84 años tuvieron un mayor incremento de la tasa de impago (10,67%), mientras que en el otro extremo, en los jóvenes de 18 a 24 años, se registró un descenso del 23,31%.

"El aumento de los impagos entre las personas más ancianas es un problema, porque en muchos casos sus pensiones son bajas y se acaba formando un círculo vicioso a la hora de hacer frente a los pagos del que no pueden salir si no es con ayuda de familiares o amigos", aseguró por su parte la analista de Phoenix Consultoría, Renata Maldonado.

"Que haya bajado (la deuda) entre los más jóvenes es precisamente porque es donde hay una mayor tasa de paro, lo que les obliga a consumir o a endeudarse menos", explicó.

"Destacaría que el 51% de las deudas de las personas físicas es con bancos o instituciones financieras, lo que acaba repercutiendo negativamente al resto de consumidores, porque obliga a las entidades a destinar una partida mayor para los impagos y ella siempre sale de aumentar tasas y tarifas a los clientes. Es un bucle de difícil solución", añadió Maldonado.

La divulgación del informe coincidió con la reducción anunciada este lunes por el mercado financiero de la previsión de crecimiento del Producto Interno (PIB) brasileño este año, al 1,5%, casi la mitad del 3% previsto a inicios de año.

Tras superar la peor crisis económica de su historia, en 2015 y 2016, cuando su PIB se contrajo en 7 puntos, Brasil creció un 1% el año pasado, aunque su elevado desempleo, que se mantiene por encima del 10%, y un menor consumo interno, uno de los motores del país, dificultan su recuperación.