Santiago. La caída en la popularidad del presidente chileno Sebastián Piñera probablemente obstaculice su agenda legislativa, pero la reforma del mercado de capitales en el mayor productor mundial de cobre parece estar segura.

El mandatario conservador, que asumió el poder en marzo del año pasado, está impulsando ajustes legales en salud, trabajo, energía y medioambiente, mientras la economía sigue recuperándose de la crisis financiera y un devastador terremoto.

Pero sin mayoría en el Congreso y enfrentando divisiones en su coalición de derecha, el multimillonario que puso fin a 20 años de gobierno de centro-izquierda tendrá que forjar alianzas para mantener a flote su agenda.

La aprobación a Piñera cayó a un 41% en enero, según un sondeo de la firma privada Adimark Gfk divulgado esta semana, afectado por el impacto de una crisis en el gélido extremo sur del país por un intento de eliminar el subsidio al gas, lo que generó extendidas protestas.

El resultado muestra una fuerte caída respecto al máximo de un 63% de aprobación obtenida en octubre, cuando Piñera se fortaleció por el asombroso rescate de 33 mineros atrapados bajo tierra por más de dos meses.

"Probablemente va a ser más difícil para él aprobar leyes, unificar el respaldo de su propia coalición y aprovechar la división que existe dentro de la Concertación (bloque opositor)", dijo Daniel Kerner, analista del grupo Eurasia.

Reformas al mercado de capitales. Pese a las dificultades, el paquete de reformas presentado por el gobierno ante el Congreso para aumentar la liquidez, transparencia y garantizar la solvencia de los mercados financieros del país parece estar a salvo.

Las reformas buscan simplificar el sistema tributario, ayudar a las pequeñas y medianas empresas a acceder a financiamiento y crear un nuevo mercado para instrumentos de alto rendimiento, en línea con el objetivo de Chile de convertirse en el centro de inversiones de la región.

El gobierno está enviando al Legislativo, por separado y en distintos proyectos, todos los componentes de la amplia reforma, con la esperanza de que así puede acelerar su aprobación. Ya presentó las iniciativas para regular derivados, así como para el uso de contratos de seguros.

"Hay dos tipos de reformas, una que a nosotros como Concertación nos interesa que se discutan, como por ejemplo las reformas laborales", dijo el presidente del Senado, Jorge Pizarro, del opositor partido Democracia Cristiana.

"Hay otras que al gobierno sí le interesan, como lo del mercado de capitales, que para nosotros no son tan fundamentales. Entonces se produce un equilibrio", agregó.

Es probable también que Piñera logre modificar una ley que entrega a los militares el 10% de las ventas de la gigante estatal de cobre Codelco, lo que la oposición de centro-izquierda ha buscado por mucho tiempo.

Empuje económico no basta. El apoyo a Piñera cae pese a la reactivación económica, los altos precios del cobre -su principal exportación-; además de las industrias recuperadas del terremoto del 27 de febrero. La economía crecería un 5,3% interanual en el 2010, de acuerdo a un sondeo de Reuters.

La agencia Fitch incrementó este martes en un escalón la calificación crediticia en moneda extranjera de Chile a A+, citando los sólidos fundamentos económicos y efectiva política monetaria, que le permitió capear la crisis global y el fuerte sismo.

Pero analistas dicen que muchos chilenos sienten que Piñera ha fallado en reducir la pobreza y aumentar el nivel de vida.

El empresario, que el año pasado luchó exitosamente para aprobar un aumento a la regalía de la gran minería, está consciente del desafío, llamando a un acuerdo nacional cuando entra en el segundo año de su mandato.

"Este año 2011 tiene que ser un año de unidad nacional porque va a ser el año en que tenemos que hacer las grandes reformas (...) para que nuestro país pueda lograr la meta de ser el primer país de nuestro continente en dejar atrás el subdesarrollo, derrotar la pobreza", dijo Piñera el miércoles.