La reforma educativa que planea llevar adelante el próximo gobierno en Uruguay deberá tener en cuenta en qué áreas de la economía el país proyecta especializarse para seguir avanzando en la agenda de equidad social con empleo más calificado. Para ello, es clave que las nuevas generaciones de trabajadores encuentran incentivos para acceder a la formación terciaria.

“Quizás se necesiten menos abogados y más ingenieros”, dijo en una charla con periodistas el economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial (BM), Augusto de la Torre. El ejecutivo indicó que esa será una de las “discusiones” que el país deberá encarar en el corto plazo, para definir cuál será el país “del siglo XXI” donde se desarrollen actividades económicas de “altísimo capital humano”. “Entender bien eso es clave para poder plantearse estrategias de la reforma educativa, el crecimiento económico y la mejora de la productividad”, aseguró De la Torre.

Agregó que si bien es necesario seguir avanzando en la agenda de equidad social, existe una “necesidad de moverse a sociedades más modernas y tecnificadas con mejor capital humano. “Necesitamos que los retornos de la educación suban, para que los jóvenes estudien. Entender qué pasó en la última década es clave para atender el futuro”, sugirió.

A juicio del jerarca del BM, si bien en un futuro se mantendrá la demanda por trabajos con baja calificación –que no pueden se reeplazados por máquinas–, es necesario “crear una economía que requiera de ingenieros, biólogos, que son destrezas de mayor calificación. Eso no es independiente de hacia dónde va Uruguay”, señaló.

El ejecutivo destacó la “modernización del sector agrícola” en el país en la última década, con la incorporación de tecnología, aunque admitió que esto necesariamente no se tradujo en una mayor demanda de trabajadores porque se produjo un incremento de la productividad.

En ese sentido, De la Torre planteó la “tecnificación” de esa actividad como una alternativa para agregar mayor valor agregado a la producción.“En Uruguay se viene una reforma educativa. Hay cosas que mejorar como la educación secundaria. (Pero) la más complicada es cómo diseña el sistema terciario, y cuánto hace para que existan más oficios e ingenieros. Tendrá que estar ligado a una visión de la economía. En qué cadenas de valor global y comercio piensa meterse”, explicó.

Consultado por El Observador, de la Torre dijo que la política de becas puede ser una alternativa viable para “focalizar” la educación en áreas donde el país puede demandar trabajadores de mayor calificación y remuneración a futuro.

Cae la desigualdad. El BM realizó un análisis incorporando otras variables para determinar si efectivamente América Latina logró reducir la desigualdad, como muestran las mediciones de ingresos que recaba cada país. De la Torre indicó que para corregir “algunos defectos” que pueden mostrar las encuestas continuas de hogares, como las fallas en las declaraciones de los más ricos, o cómo pesa el consumo en los distintos deciles de ingreso, se incorporaron nuevas variables para confirmar esa premisa.

“Los resultados no arrojan cambios, y muestran una caída de la desigualdad en América Latina”, resaltó el ejecutivo del BM. Esto eso se dio pese a que la participación de los trabajadores en el PIB de América Latina cayó. Para De la Torre, el impacto de las políticas sociales por medio de las transferencias que aplicaron algunos países en la última década como Argentina y México, no necesariamente incidió en una mejora en los indicadores de desigualdad, sino en una reducción de la pobreza.Según el economista jefe del BM, la “principal razón” para la caída de la desigualdad en América Latina fue el empleo y los salarios. “El mercado laboral fue dominante”, consideró.

Sin embargo, del análisis del organismo multilateral del mercado laboral surgieron algunos datos que llamaron la atención: la remuneración entre los más educados y quienes cuentan con una menor calificación se redujo en la última década. ¿Por qué razón han caído los retornos de la educación?, se cuestionó De la Torre. Para el ejecutivo, no hay una explicación clara sobre este fenómeno aún. Dijo que quizás pueda incidir el papel de China en la región o la transformación en los bienes de intercambio.De todas formas, deslizó algunas de las hipótesis que se manejan para explicar por qué un mayor nivel educativo hoy no necesariamente implica una brecha mayor de ingresos con aquellos trabajadores que cuentan con baja formación. América Latina aumentó de manera “violenta” la cobertura educativa en la última década, con una universalización de la educación primaria y secundaria y un mayor número de ingreso de jóvenes a las universidades.

“Estamos ofertando trabajadores con más años de educación. La oferta creció más rápido que la demanda. Esa es una hipótesis débil”, consideró.Una segunda explicación puede venir por lado de un descenso en la “calidad de la educación terciaria”, apuntó Latorre. En ese sentido, dijo que quizás hoy los pobres que ingresan a las universidades cuenten con una formación menor que los deciles más ricos, o el surgimiento de diversos programas de educación terciaria de menor nivel. “Es uno de los costos de haber aumentado la cobertura”, explicó.

Finalmente, una tercera hipótesis apunta a que América Latina está “transformando su patrón” donde se demanda más mano de obra con poca calificación por el boom de ciertos sectores, como la construcción o los servicios. No obstante, esta explicación se encuentra con ciertos reparos porque en la región el sector servicios cuenta con más años de calificación en promedio que la industria. De la Torre citó los casos de países como Estados Unidos, donde la demanda de empleos de poca calificación (jardineros, pintores) se ha disparado en la última década, al igual que los de mayor nivel educativo. Por el contrario, en los niveles de formación media la demanda laboral ha disminuido. Dentro de la región, Chile sobresale por ser un país donde crece la demanda por trabajadores altamente calificados, en detrimento de los trabajadores que cuentan con menor formación.