Santiago de Chile. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, afirmó este jueves que la desaceleración que enfrenta la economía local no es producto de las reformas sociales que impulsa su Gobierno, la principal de ellas en el ámbito de la educación.

"Seamos claros, la desaceleración que vivimos no es primariamente un problema de incertidumbre producto de las reformas que hemos promovido", dijo Bachelet al clausurar el principal foro empresarial del país, el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade 2014).

La mandataria refutó así las críticas del sector empresarial que ha planteado que los cambios promovidos por el gobierno han contribuido a crear un clima de incertidumbre que ha ralentizado la economía, que este año crecería solo un 2,0%.

Bachelet dijo que pensar que no es momento para impulsar las reformas y esperar un mejor ambiente económico es un diagnóstico equivocado.

"La actual desaceleración más allá de sus cruciales factores externos es también el efecto de que en el último tiempo no nos hayamos proyectado a largo plazo con condiciones sociales que hacen sostenible el crecimiento de nuestra economía", aseveró.

Afirmó también que los inversionistas extranjeros no desconfían de la economía chilena, como lo han demostrado, y que los empresarios locales deberían tener una actitud proactiva en el proceso de cambios que vive el país.

"Hoy en Chile necesitamos dar un salto fundamental para reforzar nuestra economía, nuestra institucionalidad, para nuestra convivencia y para la de las décadas que vienen", agregó.

Chile atraviesa por una fase de desaceleración económica debido a una fuerte baja en la inversión y a la caída en el precio del cobre, su principal exportación, por el menor crecimiento de China.

Bachelet sostuvo que nuestro país ha cambiado mucho en las últimas décadas, como también ha mutado el contexto internacional que vivimos.

Por eso, insistió en que "hoy es el momento de emprender las reformas que nos permitan avanzar consistentemente hacia el desarrollo".

Afirmó también que los inversionistas extranjeros no desconfían de la economía chilena, como lo han demostrado, y que los empresarios locales deberían tener una actitud proactiva en el proceso de cambios que vive el país.

"La sociedad es una construcción colectiva, hecha de diálogo, diferencias, propuestas y sobre todo de cooperación", sostuvo.

Advirtió también que "en esta tarea de hacer de Chile un país mejor no se parte de cero, debemos trabajar con los materiales que nos proporciona nuestra historia".

Bachelet reconoció que si bien toda reforma provoca algún grado de inquietud, "debemos trabajar para mantener en alto las confianzas mutuas".

"También hay que reconocer con claridad que nuestro mayor desafío es hacernos cargo de tareas de largo plazo que hace mucho están pendientes", dijo.

"Es por estas razones que ahora es necesario actuar con un sentido país, porque no podemos enfrentar los problemas del mañana solo con base en lo que somos hoy", sentenció.

Una postura distinta mostraron los líderes empresariales que participaron en el encuentro que se extendió durante toda la jornada.

"Es un error caer en la ingenuidad de creer que para avanzar hay que desmantelarlo todo, en ese afán de cambios refundacionales y precipitados que a ratos aparece en algunos círculos radicalizados", dijo Andrés de Santa Cruz, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC).

Santa Cruz sostuvo que el empresariado no está en contra de los cambios, pero subrayó que estos deben perfeccionar la institucionalidad del país y no "dar el gusto a los que gritan".

El líder de la CPC, que agrupa a las distintas ramas industriales del país, ha reprobado desde el inicio de la legislatura las reformas que propone Bachelet en su segundo mandato, en especial la tributaria, educativa y constitucional, así como los cambios al mercado laboral.

El empresario aseguró que este año 2014 "no será indiferente a nadie", debido a los "acontecimientos políticos, sociales y económicos".

Afirmó también que se requiere un marco de mayor certidumbre y seguridad jurídica, "junto con jugarse el capital político que permita llevar adelante las inversiones".

Por su parte, el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, reiteró el llamado a una alianza público-privada para impulsar el crecimiento de la alicaída economía chilena.

Arenas aseguró que las reformas han despertado "ciertas aprensiones en algunos sectores", pero consideró que estos reparos se han amplificado "por las ideas ideológicas de quienes movidos por intereses particulares se han dedicado a caricaturizar nuestras propuestas".

Sobre los cambios al actual régimen laboral, Arenas enfatizó que la implementación de la agenda será gradual y consistente con el objetivo de recuperar el dinamismo del crecimiento de la economía.

Por lo mismo, "tendrá una transición en su implementación, tal como lo hicimos en la reforma tributaria", dijo.