Buenos Aires. El banco central de Argentina busca que los inversores extiendan los plazos de vencimiento de las letras que mensualmente licita para regular la liquidez del mercado, dijo este martes un portavoz, luego de una turbulencia financiera que derivó en una fuerte devaluación en las últimas semanas.

Los últimos vencimientos de las letras conocidas como 'Lebac' han llegado a sumar alrededor del 65% de la base monetaria, lo cual es un riesgo implícito que los especialistas recomiendan evitar.

La renovación de las letras tuvo una tasa del 40% anual a 36 días de plazo la semana pasada, cuando se adjudicó un elevado volumen de 403.000 millones de pesos (unos US$16.516 millones), sobre un total colocado de 620.930 millones de pesos (unos US$25.449 millones).

El rendimiento comprometido a 154 días, el más largo de la curva del negocio, fue del 38%, para los 46.000 millones de pesos (US$1.886 millones) adjudicados.

"Para evitar un voluminoso vencimiento mensual de las (letras) 'Lebac', últimamente el banco central realiza recompras de estas letras en el mercado secundario, mientras que con una normalización de la plaza cambiaria se pretende alargar los plazos del negocio", señaló a Reuters un portavoz del banco central.

El rendimiento comprometido a 154 días, el más largo de la curva del negocio, fue del 38%, para los 46.000 millones de pesos (US$1.886 millones) adjudicados.

Operadores del mercado financiero argentino coincidieron en que no sería descabellado que se emitan bonos especiales para compañías aseguradoras, actualmente tenedoras de 'Lebacs' en sus carteras, para canjear activos y achicar el volumen mensual a renovarse.

"A los bancos nos conviene que nos paguen una tasa más alta, porque se supone que el tipo de cambio estará controlado. Extender el plazo (de las 'Lebacs') a 60 o 90 días no sería problemático, siempre y cuando no se repitan errores que renueven una corrida cambiaria", afirmó una fuente de un banco privado bajo condición de mantener el anonimato.

Un elevado déficit fiscal y las negociaciones con el FMI para lograr financiamiento en momento de tensión cambiaria, llevaron al peso argentino a perder casi un 16% en mayo y depreciarse un 24% en el transcurso del 2018.

La devaluación amenaza con empujar aún más una inflación que los analistas creen que superará el 20% anual.

La estampida cambiaria, por la que ya se perdieron unos US$10.167 millones en reservas desde marzo, repercutiría en una retracción del PIB y en un aumento de la inflación, reconoció el ministro argentino de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Este martes se conocerá el reporte de política monetaria del banco central, que se espera que mantenga la tasa de referencia en un 40% para evitar nuevas fluctuaciones cambiarias, tras cuatro sesiones en las que la entidad no debió resignar reservas para contener la caída del peso.