La Paz. De profesión economista, a su cargo el liderazgo del BCB. El profesional y experto en banca y microfinanzas El actual presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) nació en la ciudad de Cochabamba. En 1977 obtuvo su Licenciatura en Ciencias Económicas, con mención en Métodos Cuantitativos, en la Universidad de Ginebra, Suiza. Tiene dos maestrías, una en Gerencia de Banca Corporativa y otra en Ciencias Sociales. Fue fundador y primer presidente de la Asociación Finrural. Esta asociación reúne a las Instituciones Financieras de Desarrollo que prestan servicios de microcrédito

— ¿Cuáles son las causas de la actual crisis financiera?

— Ésta es una crisis que se expresa a partir del crecimiento de la deuda que adquieren los países desarrollados. La parte más visible de la crisis es el endeudamiento exagerado que tienen los países desarrollados. El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos es US$14,5 billones de dólares. Entonces, EE.UU. ha subido su endeudamiento en los últimos siete años de US$7 billones a US$14 billones  (...), nos estamos refiriendo tanto a la deuda interna que tiene el gobierno como la deuda externa del país. Típicamente el 70% de la deuda de EE.UU. es interna, es la que contrae con organismos nacionales, y el otro 30% es deuda externa. Los acreedores más importantes son China y Japón, países que han contraído casi la mitad de la deuda (externa).

— ¿Esta deuda contraída por China y Japón es por la compra de bonos del Tesoro de EEUU?

— (Son) los que han comprado básicamente los bonos y otros títulos. Y en ese conjunto, Bolivia ocupa un puesto pequeñísimo, es menos del 0,003% del total. Imagínese, nosotros tenemos con EE.UU. más o menos US$300 millones, que es menos del 3% de nuestras reservas internacionales. Nuestra deuda es muy pequeñita, pero al mismo tiempo es muy poco significativa.

La expresión de la crisis es básicamente el endeudamiento exagerado que tienen los países desarrollados. El país que tiene mayor deuda con relación a su Producto Interno Bruto es Japón. El 220% de su PIB es deuda pública, tanto externa como interna, luego vienen países como Grecia con 150%, EEUU con 95%, Alemania con 80% y así una gran parte de los países desarrollados ha adquirido deuda muy cerca o superior a su PIB, lo cual los pone en una situación muy frágil en términos del manejo de sus finanzas.

El hecho de que EE.UU. hubiera llevado a cabo la discusión (en el Congreso para elevar el techo de su deuda), que se convirtió en una discusión mundial respecto de la deuda, provocó que se preparen las condiciones de lo que ahora se llama la crisis.

Todo este debate ha puesto al descubierto las fragilidades de gestión económica en estos países, sobre todo en EE.UU., porque hasta hace poco creíamos que el que lo estaba haciendo mal era Europa, pero de pronto ahora ya sabemos que el conjunto de países desarrollados han hecho muy mal manejo de su economía.

— ¿Cuál es su origen?

— Yo le diría —creo que es una percepción generalizada— que el sistema capitalista tiene un defecto congénito. Y el defecto estructural o congénito del sistema capitalista es que (...) el sector privado siempre quiere ganar más. Le voy a dar un ejemplo muy sencillo. Si a usted le cuesta producir un barril (de petróleo en) 14 dólares, va a tratar de vender en 20, 30, 70 ó US$100 el barril. Y cuando más caro esté el barril, mejor lo hace como empresario. Independientemente del costo del producto y de las materias primas, los precios que se han establecido a nivel internacional son muchísimo más altos que el costo de producción. ¿Y esto por qué se produce? Por ese espíritu congénito del capitalismo: de hacer utilidades siempre. Si hay escasez aumentemos al precio, es muy fácil. Entonces no va por la reducción del consumo, sino por el incremento de precio; es ese excedente el que provoca las crisis y va a seguir provocando todas las crisis hasta que no se dé una solución al manejo de los excedentes financieros que tiene el planeta y que cada vez son más grandes.

— Es por eso que se producen las burbujas especulativas.

— Claro, las burbujas además tienen un componente adicional. Una burbuja se produce no solo porque hay un crecimiento muy grande en un sector. Al momento de sincerarse la economía, el área donde se ha invertido el dinero no es capaz de producir retornos suficientes para pagar la inversión, es el camino de las burbujas. Un caso típico de burbuja inmobiliaria es la que se vivió (en EE.UU.) entre el 2003 y el 2008, que se invirtió y se dio mucho crédito para la compra de viviendas, pero no se había considerado la debilidad de los beneficiarios de esas viviendas que no podían pagar sus créditos. Se crearon estructuras falsas de evaluación de la capacidad de pago. Se decía: “No importa que este señor no pueda pagar, dentro de tres años el precio de la vivienda va a ser tal que le permitirá eventualmente vender su vivienda, pagar su crédito (y) tomar un remanente”. Era una lógica que no tiene que ver con satisfacer una necesidad, sino con cómo hacemos negocio con el dinero. Es un poco la lógica del sistema financiero, este especulativo que está girando.

— ¿Cómo afectará la crisis a la región y qué impacto tendrá en Bolivia?

— Se puede expresar el efecto en diferentes niveles. Un nivel que es el del comercio, es el que quizás más rápidamente se ha afectado. ¿Y en qué consiste?, que al haber dificultades en los países desarrollados, éstos, para equilibrar sus finanzas, tienen que empezar a recortar los gastos. Y aunque obtengan otros ingresos, como podrían ser impuestos a la gente de muchos recursos, igual tienen que llevar a cabo una política de reducción de gastos para equilibrar sus finanzas. como cualquier país lo hace.

Nosotros lo hemos hecho también después del año 1985, cuando tuvimos esa inflación tan grande. Los sucesivos gobiernos tomaron medidas para controlar el gasto y mejorar los ingresos fiscales. ¿Y eso qué significa?, que los países desarrollados van a disminuir probablemente la demanda de productos que vienen del resto del mundo y eso significa una disminución del comercio exterior, de nuestras exportaciones.

— Materias primas, en el caso de Bolivia.

— Probablemente materias primas y quién sabe si también alguno que otro producto terminado, dependiendo un poco de qué sectores de la economía de Estados Unidos y de Europa puedan verse afectados, o el impacto que esto produzca en otros países socios comerciales nuestros. Por ejemplo, si Brasil se ve afectado, entonces nuestras exportaciones también disminuyen porque Brasil, a su vez, está disminuyendo sus importaciones o sus finanzas. Entonces el primer nivel en el que podría haber una afectación es en el comercio internacional, que baje el comercio internacional, que bajen las exportaciones y, por lo tanto, que bajen los precios también de nuestras materias primas que exportamos y, eventualmente, de productos terminados.

— ¿Algo parecido a lo que ocurrió el año 2009?

— Algo de eso nos pasó el 2009. Los años 2008 y 2010 prácticamente (tuvimos) US$7.000 millones de exportaciones, pero el año de la crisis, 2009, bajamos cerca de US$1.500 millones. Este año que nos estaba yendo bien a todos —imagínese hasta junio ya habíamos superado los US$4.000 millones—, probablemente si todo hubiera salido igual hubiéramos llegado a US$8.000 millones hasta fin de año. Pero dada la crisis probablemente otra vez estemos no a este nivel (muestra un gráfico), sino probablemente alrededor de US$6.000 millones de exportaciones. Es decir, va a haber una flexión, sin duda, en lo que es comercio. ¿De qué nivel?, todavía no se sabe. Ése es el primer impacto.

— ¿Qué otros efectos podrían presentarse a nivel de la economía boliviana?

El segundo impacto que nosotros hemos visto es el que podría reflejarse a nivel del sector financiero (...). Ahora no es un efecto financiero importante, no es la banca la que se está viendo afectada, por lo tanto no va a haber un coletazo en el sistema financiero. Y aunque así fuera, nuestro sistema financiero está muy sólido (...). Un tercer impacto podría ser de las remesas y ahí sí puede que nos suceda lo mismo que pasó el 2009. Los que mandan remesas dejaron de enviar cerca del 10% de lo que enviaban anualmente el año 2009. Entonces puede ser que este año y el siguiente pase lo mismo (...). El cuarto impacto es el nivel cambiario. ¿Qué va a pasar con nuestras monedas? Ya tenemos nosotros desde el año 2000 una disminución constante del dólar. Si todas las monedas del entorno de nuestros socios comerciales se aprecian frente al dólar, también va a tener que apreciarse nuestra moneda para disminuir el impacto de la inflación importada. Es lo que hemos hecho todo este tiempo.

— Y en cuanto a las reservas...

— El riesgo para nuestras reservas es pequeño porque tenemos muy poco dinero en EE.UU. Nuestras reservas también están muy bien distribuidas en países europeos donde el riesgo es menor. Tenemos (dinero) en España, Alemania, Canadá, algo en Japón, países donde el riesgo se ha verificado es menor, donde la administración de las finanzas públicas ha sido mejor. En síntesis, la fragilidad digamos de nuestra economía, tanto en el sector comercial, cambiario, financiero, remesas como en nuestras reservas internacionales, no es muy grande.

— ¿Eso quiere decir que no estamos muy expuestos a los efectos de la crisis?

— No estamos muy expuestos a la crisis, porque Bolivia ha tomado medidas macroeconómicas muy importantes desde el año 2006. El ministro (de Economía) Luis Arce señalaba muy claramente en una exposición cuáles son los factores que nos han creado una especie de protección relativa contra las crisis.

— ¿De qué medidas estamos hablando?

— Desde el 2006, Bolivia ha tomado cinco tipos de medidas para disminuir nuestra fragilidad internacional. En primer lugar hemos llevado a cabo un proceso de de- sacoplamiento de la economía globalizada y hemos dejado de hacer el juego de la globalización. ¿En qué consiste el juego de la globalización? Consiste en abrir nuestros mercados, nuestras empresas a la inversión extranjera, que es lo que pasó en 1995 con la capitalización. En segundo lugar se ha incrementado el mercado interno, es otro de los factores que desde el 2006 el Gobierno boliviano ha comenzado a desarrollar su propio mercado interno para que no sean las exportaciones las que den vida a la economía, sino sea el mercado interno. Tercer factor, ha habido un incremento de la inversión pública. Cuarto elemento que nos ha protegido de las crisis es la recuperación de la soberanía para el manejo de la política fiscal y monetaria. Y finalmente, el último factor es el apoyo al sector productivo. Estas condiciones previas permiten que Bolivia no sufra tanto con la crisis. Pero además el gobierno va a tomar medidas adicionales como diversificar nuestros mercados, incrementar el estímulo para la producción de productos primarios, y obviamente energía. En tercer lugar se ha decidido no ceder en nuestra política del desarrollo del mercado interno. Eso significa proteger siempre a los asalariados, a los que menos ganan y mantener los bonos que han permitido que segmentos desprotegidos de la economía, sobre todo en la población laboral, puedan tener los bonos, lo que además de mejorar su ingreso permite dinamizar la economía nacional, la producción interna. Y finalmente una cuarta medida que se está tomando es mejorar el nivel de seguridad de nuestras reservas internacionales.

— ¿Cómo se hará esto?

— Estamos diversificando las monedas. Hasta el presente tenemos euro y dólar básicamente. Entonces estamos analizando la compra de otro tipo de monedas, reservas en otro tipo de monedas, monedas fuertes. Entre ellas están el dólar canadiense, el dólar australiano, el franco suizo. Y lo mismo también oro, hay que adquirir más oro, tanto nacional como extranjero, para fortalecer la solidez de nuestras reservas. Esas son todas las medidas que se van a tomar en el futuro próximo.

— ¿A corto o mediano plazo?

— En el cortísimo plazo han subido los precios de todos los bienes, sobre todo oro y monedas. Hay que esperar que se calme un poco el mercado (y ver) qué va a suceder los próximos días. Todavía hay mucha agitación en los mercados. Cuando hablo de mercados me refiero a este mundo irreal de la economía financiera que eleva precios independientemente de sus valores reales. Entonces esperemos que se calme un poco esto, los precios van a bajar y ese momento vamos a realizar las compras para no pagar un sobreprecio.

— ¿Ya se tienen definidos los porcentajes de inversión en cada una de las monedas o todavía está en estudio?

— Se está estudiando todavía, se han tomado decisiones previas, pero no quiero adelantar nada hasta que veamos realmente cómo nos vamos a situar una vez se tranquilice el mercado.

— Respecto a las reservas que se han invertido en Estados Unidos, ¿hay la posibilidad de vender o cambiar esos títulos por otros valores?

— La mayor parte de esos (recursos) son títulos de agencias de Estados Unidos que tienen mucha fortaleza, son —diríamos—las agencias sociales de los Estados Unidos que reciben mucho apoyo. Entonces el riesgo es muy pequeño con esas agencias. Y la parte menor, cerca de US$100 millones, es dinero en efectivo, ni siquiera es dinero colocado en títulos, sino es dinero del que podemos disponer.

— ¿Es decir que no hay ningún riesgo?

— No hay ningún riesgo.

— Presidente, usted hacía referencia a que el gobierno va a tomar cuatro medidas adicionales para hacer frente a la crisis financiera internacional. ¿Estas medidas no son extemporáneas, tomando en cuenta que las mismas han sido pensadas para el mediano y el largo plazo?

— Lo que pasa es que usted está pensando que la crisis es sólo de corto plazo. Ya hemos vivido (la crisis) el 2008, estamos viviendo el 2011. Según pronósticos de algunos analistas estadounidenses, se prevé que esta crisis no termine este año ni el siguiente. Y el impacto, los coletazos de la crisis no se van a dar en tres meses, sino que es todo un proceso que va a continuar hasta que los países del norte recuperen una macroeconomía más estatal, más adecuada, más lógica. ¿Cuánto (tiempo) puede tardar la economía europea para recuperar su déficit? No lo va a hacer en seis meses, lo va a hacer en años. ¿Cómo va a recuperar Estados Unidos el equilibrio que tenía en la época (de Bill) Clinton? En la época Clinton sólo el 52% del PIB era deuda. En la época (de George) Bush se disparó del 52% al 95%. Es decir, van a pasar varios años hasta que los gobiernos del norte encuentren el camino del control de sus gastos, de sus procesos fiscales, de sus economías y, mientras tanto, nos va a tocar a nosotros ir por nuestra cuenta. Todos estos planes que se tienen son planes que no han comenzado ahora, sino hacen parte de este proceso de mediano plazo que hemos emprendido el 2006. Como parte de este proceso también está la bolivianización, más otros elementos estructurales que ahora aparecen como necesarios.

— ¿Profundizar tal vez estas medidas?

— Profundizar la capacidad de nuestra economía para soportar procesos de crisis de otros países.

— En el marco de hacer frente a la crisis, el Vicepresidente y la Ministra de Desarrollo Productivo anunciaron días atrás que el Órgano Ejecutivo elabora un proyecto de ley para acceder a un nuevo crédito del Banco Central. Estos recursos, según lo anunciado, estarían destinados al sector productivo. ¿Usted conoce de este proyecto de ley?

— En realidad es una propuesta que ha hecho el Banco Central. El Banco Central estuvo analizando meses atrás la posibilidad de crear un mecanismo para utilizar de alguna manera las reservas internacionales. Lo que hemos hecho es más o menos lo que hicieron varios países de la región: analizar cuál es el nivel adecuado de reservas que uno debe mantener como reserva en caso de que tuviera crisis de comercio exterior, balanza de pagos, pago de deuda, etcétera, y encima de ese nivel adecuado va a haber un excedente, dinero que no es necesario mantener en calidad de reserva monetaria. Entonces estamos sugiriendo que ese excedente sea colocado en lo que llamaremos un Fondo de Desarrollo Productivo.

— ¿De qué monto estamos hablando?

— Encima de US$2.000 millones. Todavía estamos organizando los montos más adecuados y ese dinero serviría para que el país, a través de este Fondo de Desarrollo Productivo Nacional, invierta básicamente en aquellos sectores de la economía que son dinámicos y que pueden crear empleo, y obviamente producir materias primas, alimentos y energía.

— ¿Estos recursos irían a otros sectores que no sean las empresas estatales?

— Con las mismas si es que requieren más recursos a futuro. (Actualmente) ya tenemos varios compromisos con las empresas públicas, con ENDE, con Yacimientos, con Comibol, con una empresa que se va a instalar en el norte paceño para producir azúcar. Son las cuatro empresas a las cuales se ha aprobado créditos. Para ENDE ya se han aprobado dos créditos y para Yacimientos un crédito grande. Entonces todos esos montos de dinero, y sobre todo de cartera, queremos como Banco Central pasar al Fondo de Desarrollo Productivo para que éste se especialice en financiar actividades productivas, energía y alimentos.

— ¿Tendría la figura de un fondo de inversión?

— Exacto, un fondo de inversión público, pero que invierte sobre todo en los rubros que nos permiten desarrollar los rubros energéticos, eventualmente minerales estratégicos como el litio y sobre todo alimentos.

— ¿Estos recursos también podrían ser redireccionados a la banca comercial?

— La banca comercial invierte y últimamente ha aumentado su inversión en el sector productivo. Entonces fíjese, un proyecto de US$20, US$30 millones normalmente ningún banco le pueda dar, es muy grande. (Además), las reglas de la Ley de Bancos no permiten prestar más allá del porcentaje del capital, del patrimonio de un banco. Entonces créditos grandes como ENDE, por ejemplo, de US$100, US$200 millones, ni siquiera todos los bancos sindicados podrían atender ese requerimiento. Antes Bolivia acudía al préstamo internacional, pero ahora tenemos capacidad de utilizar nuestros propios recursos para atender inversiones estratégicas de largo plazo.

— En cuanto a la apreciación de la moneda nacional, ¿habrá algún cambio o se continuará con el camino de la valorización progresiva?

— La idea siempre es manejar un procedimiento progresivo, de ninguna manera la bajada o una subida abrupta, sino manejar siempre con bajas muy paulatinas, como lo que se ha hecho.

— ¿Podría haber un bajón de US$1.000 millones  en el comercio exterior boliviano?

— Después de la crisis (del 2008), una exautoridad me decía qué crees que pase. Le dije: yo creo que va a bajar el comercio internacional. Y me dijo en cuánto. Yo, en esa época, le estoy hablando de hace tres años, le dije más o menos va a disminuir en unos US$1.000 ó US$1.500 millones. ¿Qué es lo que pasó? Si usted se fija, (el 2009) las exportaciones bajaron de 7.000 a 5.500 millones, es decir, mi olfato no estuvo mal, pero (ahora) puede pasar algo similar o menos, no se sabe todavía. Todo va a depender de la flexibilidad que tengan los exportadores de buscar mercados en el corto plazo. El impacto va a haber, muy probable, no podemos decir que no, sería falso decir no va a pasar nada, todo va a seguir como siempre. Va a haber algún tipo de impacto, pero es muy difícil cuantificar. Ahora es cierto también que nuestros mayores socios comerciales no son ni Estados Unidos ni Europa, es la ventaja. Nuestros socios comerciales son de la región. Es probable que si todos han ido tomando medidas similares a las nuestras, la baja de su comercio sea muy pequeña, entonces podemos seguir vendiendo a Brasil, Colombia, Chile, que son los principales socios comerciales.

— ¿Bolivia está blindada contra la crisis financiera?

— Bolivia está muy bien protegida contra la crisis, pero no significa que no vayamos a tener uno que otro impacto en comercio exterior, en remesas, eventualmente en el precio de algún título valor que no hayamos previsto o que la economía española o alemana de pronto tengan un inconveniente no previsto el día de hoy. Es muy difícil hablar de blindaje total, lo que sí podemos decir es que en estos últimos seis años se ha hecho un buen trabajo en términos macroeconómicos para poder soportar crisis severas de la economía mundial.

— ¿Las reservas qué porcentaje del PIB representan?

— Estamos con cerca del 50% del PIB en reservas. Se estima que este año vamos a tener más o menos un PIB de 22.000 millones hasta fin de año. Nuestras reservas están un poco más de 11.000 millones, o sea estamos cerca del 50%.

— ¿Cuál es el nivel adecuado de reservas que un país debe mantener?

— Todavía no tenemos una cifra final, pero estamos hablando entre US$6.000 y US$7.000 millones  como reservas con todos los colchones, con todas las protecciones habidas y por haber. Es decir, con 35%, tal vez 40% del PIB, estamos muy bien protegidos en cuanto a reservas y el excedente se puede usar justamente en inversión de desarrollo para el país, lo que significa mayor blindaje y protección. El dinero guardado no genera riqueza y protección.