El Banco Central de Brasil redujo este jueves sus pronósticos para la inflación del país y reiteró que sus próximas decisiones de política monetaria dependerían de los indicadores económicos, en una señal de que aún no está convencido sobre si aminorar o no el ritmo de sus recortes de tasas de interés.

En su informe trimestral sobre inflación, el banco redujo sus proyecciones de inflación a un 3,8% para 2017 y a 4,5% en 2018. En su reporte anterior, el pronóstico de inflación de 2017 se ubicó en 4% y en 4,6% para 2018.

El organismo prevé que la tasa de inflación anual se frenará a un 4,3% para mediados de 2019, bajo el objetivo oficial de 4,5%.

Proyecciones más bajas sobre la inflación aportan un mayor margen para recortes agresivos de las tasas, como la reducción de 100 puntos básicos que realizó el banco central en sus dos últimas reuniones.

Además, podrían permitir que la semana próxima las autoridades de política monetaria bajen el objetivo de inflación del país por primera vez en más de una década, a 4,25% ó 4%, dijeron fuentes a Reuters.

Los inversores reducían sus apuestas de un recorte de 75 puntos básicos a la tasa referencial Selic en la reunión que sostendrá el banco central el 26 de julio. Actualmente, la Selic se sitúa en 10,25%, bajo el 14,25% que alcanzó en octubre del año pasado.

Desde mayo pasado, el banco central ha estado señalando que la incertidumbre política derivada de la pesquisa por corrupción contra el presidente Michel Temer probablemente conduciría a una reducción en el alcance de los recortes de las tasas.

El banco reiteró ese mensaje el jueves, pero agregó que tal evaluación se tomó considerando la información disponible al 31 de mayo. La autoridad indicó que el ritmo de los recortes "seguirá dependiendo del crecimiento económico, de las expectativas inflacionarias y de otros riesgos".