Brasilia. El Banco Central de Brasil subió este miércoles la tasa de interés por primera vez desde julio para contener las crecientes presiones inflacionarias, remarcando el comienzo de un ciclo de endurecimiento que podría significar riesgos para su robusta economía.

El Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) elevó la tasa de interés referencial, Selic, a un 11,25% desde un 10,75%, de acuerdo a lo previsto por los 21 economistas consultados en un sondeo de Reuters.

La inflación anual en Brasil fue del 5,91% en el 2010, mucho más arriba que el centro de meta del Banco Central del 4,5%, con una tolerancia de más o menos dos puntos porcentuales.

La decisión sobre tasas fue la primera del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y del nuevo jefe del Banco Central, Alexandre Tombini, quienes ocuparon sus nuevos cargos este mes y están bajo presión para mostrar a los inversores que pueden tomar medidas duras para contener los precios.

"El Copom decidió, por unanimidad, elevar la tasa Selic a 11,25% al año, sin tendencia, dando inicio a un proceso de ajuste de la tasa básica de interés, cuyos efectos, sumados a los de acciones macroprudenciales, contribuirán para que la inflación converja para una trayectoria de metas", dijo el órgano del Banco Central.

Con eso, la tasa Selic pasó a operar en su mayor nivel desde abril del 2009.

Inflación. El aumento de la tasa de interés debería ayudar a enfriar la fuerte demanda de los consumidores y a contener la inflación, que es mucho más alta que el centro de meta del Banco Central.

Sin embargo, también corre el riesgo de provocar el efecto secundario de atraer más flujo de extranjeros en busca de mayores retornos.

La tasa de interés de Brasil es una de las más altas del mundo, lo que convierte al país en un imán para inversores extranjeros que huyen de tasas bajas en economías más desarrolladas como Europa y Estados Unidos.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, ha restado importancia públicamente a los riesgos inflacionarios y eso ha creado la percepción entre algunos analistas de que el gobierno está presionando a Tombini para que sea moderado en el ajuste y ayude a sostener un aumento en el crédito para el consumo, uno de los pilares del boom económico de Brasil.

La inflación anual en Brasil fue del 5,91% en el 2010, mucho más arriba que el centro de meta del Banco Central del 4,5%, con una tolerancia de más o menos dos puntos porcentuales.

Los analistas elevaron sus pronósticos de inflación para el 2011 a 5,42% en el más reciente sondeo semanal Focus del Banco Central entre entidades financieras.

El gobierno de Rousseff ha prometido hacer su parte para contener las presiones inflacionarias, prometiendo recortes sustanciales al presupuesto que espera que ayuden a enfriar la economía y allanar el camino para reducir las tasas de interés.

La economía de Brasil, la mayor de Latinoamérica, probablemente creció más de un 7% en el 2010 y se espera que se expanda entre un 4,5% y un 5% este año.

Más allá de los aumentos de la tasa, el Banco Central también ha usado otras herramientas para desacelerar el crecimiento del crédito y contener la inflación.

Entre ellos figuran una elevación de los requerimientos de reservas a los bancos para impedir la formación de una burbuja crediticia.