Brasilia. El banco central de Brasil elevaría este miércoles las tasas de interés por primera vez desde julio, con la esperanza de contener una inflación que está en su nivel más alto en seis años.

La decisión será la primera bajo la presidencia de Dilma Rousseff, que asumió el 1 de enero prometiendo extender la prosperidad económica de Brasil -una de las economías de crecimiento más rápido del mundo- manteniendo bajo control la inflación.

Alexandre Tombini, que presidirá su primera reunión como jefe del banco central, está bajo presión para tomar medidas duras que ayuden a contener el alza de los precios.

El banco central elevaría su tasa referencial Selic en 50 puntos básicos, a 11,25%, de acuerdo a todos los 21 economistas consultados en una encuesta de Reuters. La decisión será anunciada después de las 18.00 hora local (2000 GMT).

Necesidad de equilibrio. El banco central de Brasil está tratando de hacer equilibrio entre la necesidad de combatir el alza de precios con el riesgo de que encarecer los costos del crédito atraerán más capitales foráneos, lo que apreciaría aún más su ya sobrevaluada moneda.

Los inversores pondrán atención también al comunicado del banco en busca de pistas sobre cuánto más se elevarán las tasas en el futuro.

"Si el comunicado es neutral, y no muy informativo, probablemente esté indicando que el ritmo del alza de tasas en adelante será de incrementos de 50 puntos básicos", dijo Roberto Padovani, economista jefe para Brasil de WestLB en Sao Paulo.

"Si el comunicado resalta los riesgos del alza de la inflación, entonces probablemente esté abriendo la puerta para un alza de tasas más grande en el futuro, de 75 puntos básicos", agregó.

La decisión de reiniciar un ajuste en la política monetaria tras tres reuniones en las que no se anunciaron cambios se produce en un momento en el que el banco central trata de volver a colocar las presiones inflacionarias en el centro de su objetivo.

La inflación anual en Brasil fue del 5,91% en el 2010, contra una meta del banco central del 4,5%.

Los analistas elevaron sus pronósticos de inflación para el 2011 a 5,42%, en un sondeo semanal elaborado por el banco central difundido este lunes.

Un mercado laboral y una demanda doméstica firmes podrían también seguir alimentando las presiones sobre los precios. El banco Bradesco resaltó en una nota reciente a clientes que las presiones inflacionarias estaban aumentando en otros sectores más allá del alimentario, como el de servicios.

Sin embargo, otros funcionarios del Gobierno -como el ministro de Finanzas, Guido Mantega- han restado importancia públicamente a los riesgos inflacionarios.

Eso ha creado la percepción entre algunos analistas de que el Gobierno está presionando a Tombini para que sea moderado en el ajuste y ayude a sostener un aumento en el crédito para el comsumo, uno de los pilares del boom económico de Brasil.