Sao Paulo. El Banco Central de Brasil dijo este jueves que es necesario un conjunto de herramientas de política monetaria y fiscal para contener la acelerada economía del país, donde se espera que un ajustado mercado laboral y un sólido crédito sigan presionando a los precios al consumidor.

El banco destacó la necesidad de la austeridad fiscal, así como de una política monetaria más estricta, para mantener bajo control a una inflación que cerró el 2010 en un máximo de seis años.

"La estrategia adoptada por el Comité de Política Monetaria apunta a llevar a la inflación en converger con la meta en este y en los próximos años, lo que requiere prontas correcciones de las eventuales desviaciones de la tendencia", dijo el banco en las minutas de la reunión de política monetaria de la semana pasada.

A pesar de un entorno económico más incierto de lo habitual, como resaltaron las autoridades monetarias, se espera que la demanda interna en Brasil permanezca fuerte.

El índice referencial de precios al consumidor del país cerró el 2010 en un 5,91%, muy por encima del centro de la meta del gobierno de un 4,5%, con un rango de tolerancia de 2,5 puntos porcentuales hacia arriba o abajo.

El banco está utilizando la misma meta este año, pero ya la tasa de inflación de 12 meses se aceleró a un 6,04% a mediados de enero, una tendencia preocupante que los economistas dicen que podría llevar a más alzas en las tasas de interés en los próximos meses.

La semana pasada, el comité del Banco Central elevó la tasa de referencia Selic a un 11,25% desde un 10,75%, la primera alza de tasas de bajo el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, y con el nuevo presidente del Banco Central, Alexandre Tombini.

Ambos asumieron este mes y están bajo presión para demostrar a los inversionistas que pueden tomar duras medidas para frenar las alzas de precios.