Sao Paulo. En lo que supondría una prueba a las credenciales de lucha contra la inflación del presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini, se espera que diseñadores de políticas suban la tasa de interés este miércoles por segunda vez en tres meses.

Pero los mercados y economistas están divididos respecto a cuanto serán incrementadas.

Hasta la semana pasada, economistas pronosticaban de manera unánime un incremento de 50 puntos básicos en la tasa referencial Selic, a un 11,75%.

Pero con las expectativas de que la inflación siga subiendo, cuatro de 21 economistas consultados esta semana cambiaron sus pronósticos a un alza de 75 puntos básicos y muchos inversores están preparándose para un incremento de un 12%.

En la primera reunión de Tombini como jefe del banco central en enero, se decidió elevar la tasa Selic a 11,25% desde un 10,75%, en línea con las expectativas.

Pero Tombini y la comisión de política monetaria del banco -conocido como "Copom"- tienen una nueva serie de factores que considerar en esta reunión.

Tampoco serán de menor importancia los datos de precios al consumidor, con el referencial de inflación acelerándose un 6,08% a mediados de febrero, muy por encima del objetivo del banco de un 4,5%, más o menos 2 puntos porcentuales.

El referencial de inflación FIPE en Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, también será reportado el miércoles. El FIPE es visto a menudo como un elemento de peso del Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), el principal indicador de la inflación de Brasil.

Un reciente salto en los precios globales del petróleo por la agitación en Oriente Medio y el norte de Africa podría incrementar adicionalmente los precios a los consumidores en Brasil y otras economías emergentes que luchan contra la inflación.

Pero elevar las tasa de interés -con la de Brasil siendo una de las más altas del mundo- es políticamente difícil para el Gobierno de Dilma Rousseff, que asumió el cargo el 1 de enero.

Los brasileños, especialmente en la base de apoyo que Rousseff posee en el Partido de los Trabajadores (PT), han aprovechado el abundante crédito en la principal economía de América Latina para comprar electrodomésticos, autos y otros símbolos de estatus que solían estar reservados a los ricos.

El ministro de Finanzas, Guido Mantega, se ha declarado partidario de alzas más modestas en las tasas, inclinándose hacia las llamadas medidas macroprudenciales como elevar las tasas de encaje bancario para controlar los precios.

El Gobierno detalló esta semana recortes de gastos con los que buscaría controlar los precios a los consumidores y reducir la necesidad por una fuerte alza en la tasa. Economistas dijeron que las medidas eran un buen comienzo pero enfatizaron la necesidad de que Rousseff cumpla esas promesas fiscales.

Datos de producción industrial en enero, que también serán reportados el miércoles, clarificarán la imagen de las fábricas en Brasil, que han luchado por exhibir el mismo tipo de crecimiento que las ventas minoristas desde el segundo trimestre del 2010.