Río de Janeiro. El Banco Central de Brasil está preocupado con el "elevado" nivel de la inflación, actualmente en el 6,75% anual, según el acta de su reunión de la semana pasada, divulgada este miércoles, en la que se elevaron los intereses al 11,25%.

El banco emisor señaló en el acta que la política monetaria debe mantenerse "especialmente vigilante" para evitar que la inflación "persista" elevada en los próximos meses.

El documento anota que los precios en la economía brasileña están sufriendo un proceso de "realineamiento" con los internacionales, lo que se debe a la depreciación del real frente al dólar ocurrida en los últimos meses, lo que tiene "impacto directo" en la inflación.

Asimismo señaló que la inflación está siendo presionada por el "ajuste" de los precios controlados por el gobierno, en alusión a la subida de las tarifas de energía, que han aumentado por causas climáticas y por la necesidad de importar más petróleo en los últimos meses.

El Banco Central también indicó que la política de aumento del salario mínimo "genera presiones inflacionarias", aunque menores que en el pasado.

Según datos oficiales, en el segundo trimestre de este año la economía brasileña se contrajo un 0,6%, con lo que acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo y entró en lo que los expertos califican de "recesión técnica".

El acta consideró que el consumo y las inversiones han ganado una tendencia alcista, lo que unido a la perspectiva de aumento de las exportaciones por la depreciación del real, supone un escenario "favorable" a la recuperación de la economía brasileña.

Según datos oficiales, en el segundo trimestre de este año la economía brasileña se contrajo un 0,6%, con lo que acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo y entró en lo que los expertos califican de "recesión técnica".

El gobierno calcula que la economía crecerá un 0,9% en el año, aunque el Banco Central rebaja ese pronóstico al 0,6% y el mercado, más pesimista, lo sitúa en un 0,24%, según encuestas realizadas por el emisor.

La inflación, del 6,75% acumulada en los últimos doce meses, supera la cifra considerada como tolerable por el gobierno brasileño, que es del 6,5% anual.