Rio de Janeiro. El Banco Central de Brasil probablemente ponga fin a la serie de alzas de la tasa de interés de este año el miércoles, como respuesta a las crecientes señales de una desaceleración de la mayor economía de América Latina.

Con una inflación anual por sobre el 7%, los responsables de política estarán renuentes a comenzar a reducir los elevados costos de endeudamiento que rigen el país justo ahora y los economistas esperan que se mantenga la tasa de interés referencial Selic en un 12,5%.

Los inversores han pasado en las últimas semanas de esperar una caída significativa de las tasas este año a pronosticar un cambio leve o una mantención de éstas y estarán atentos al comunicado del banco en busca de señales de una postura más pesimista en los próximos meses.

Unos pocos incluso han comenzado a apostar por un recorte sorpresivo el miércoles en la noche siguiendo las señales del Gobierno en los últimos días de que quiere una política monetaria expansiva tarde o temprano.

El Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff dijo esta semana que mantendría la disciplina con respecto al gasto para el resto del 2011, esperando reducir las presiones sobre la economía y allanar el camino para un recorte de las tasas de interés, que se encuentran entre las más altas del mundo.

"A partir de este momento queremos tener la posibilidad de una reducción de las tasas", estimó Rousseff en una entrevista radial el jueves pasado.

"Abrimos el camino para tener una caída de las tasas, o unas tasas que comiencen a descender", agregó.

En las últimas semanas han surgido claras evidencias de una desaceleración de Brasil, a medida que el país siente el impacto de los problemas financieros globales sumados al enfriamiento normal tras una insostenible tasa de crecimiento de un 7,5% el año pasado.

Los economistas han estado recortando los pronósticos para el PIB para este año a entre un 3% y un 4%, afrente a las señales de que los endeudados consumidores brasileños están quedándose sin energía y que el sector manufacturero sufre por la competencia externa y la fortaleza de la moneda.

El problema para el gobierno y el banco central es que las presiones inflacionarias afectan desde el fuerte mercado laboral hasta la falta de inversión en infraestructuras que muestra pocos signos atenuarse.

De los 20 analistas encuestados por Reuters, todos esperaban que la tasa Selic permanezca en un 12,5% esta semana.

Pero dos de ellos también prevén que la tasa referencial siga sin cambios a lo largo del año tras las cinco alzas de los tipos de interés desde comienzos del 2011.