Rio de Janeiro. El Banco Central de Brasil está comprometido a bajar la inflación a un nivel lo más cercano posible al centro de la meta del gobierno para este año, dijo este jueves el presidente de la entidad, Alexandre Tombini.

"El Banco Central dejó claro su compromiso con terminar este año con la inflación lo más cercana posible al 4,5%", declaró Tombini en un seminario sobre búsqueda de metas de inflación.

Brasil tiene una meta de inflación para este año del 4,5%, con una tolerancia de dos puntos porcentuales hacia arriba o abajo.

Sin embargo, la inflación ya superó esa marca al acelerarse a un 6,51% en los 12 meses hasta abril, impulsada por mayores salarios dentro de un ajustado mercado laboral y un alza de los precios del petróleo y del etanol.

El Banco Central ya ha elevado la tasa de interés referencial, Selic, tres veces este año a un 12% desde un 10,75% para tratar de desacelerar el crecimiento del crédito.

El salto en los precios al consumidor en Brasil ha amenazado con dominar el primer año de Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y opacar reformas muy necesitadas, como la revisión del código tributario.

Los brasileños tienen amargos recuerdos de una inflación descontrolada en el pasado y el aumento de los precios al consumidor podría afectar la popularidad de Rousseff entre el electorado y debilitar su poder para aprobar leyes en el Congreso.

"El Banco Central de Brasil ha sido uno de los más agresivos en el mundo", dijo Tombini.

Medidas como restricciones más duras respecto a la cantidad que los bancos pueden otorgar en crédito y recortes de gastos gubernamentales también están teniendo efecto, agregó.

El Gobierno de Rousseff prometió que cortará US$30.000 millones del presupuesto del 2011 en un intento por enfriar la economía.

"Los resultados disponibles muestran que la consolidación fiscal en el primer trimestre ha sido efectiva", afirmó Tombini.