Santiago. Chile cuenta con margen por el lado monetario y fiscal para proteger a su economía en caso de que empeore el escenario internacional, dijo este miércoles el presidente del Banco Central, José De Gregorio.

El Banco Central ha estimado una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) chileno de entre 4,25% y 5,25% para el 2012, inferior al rango de 6,25% a 6,75% previsto para este año, debido a los efectos de las turbulencias globales.

Pero pese a que la crisis está en pleno desarrollo y su resolución es incierta, De Gregorio recalcó que Chile cuenta con los instrumentos para encarar sus posibles efectos.

"Sabemos cómo enfrentar turbulencias financieras y recesiones internacionales. Lo hicimos solo un par de años atrás y diseñamos instrumentos que aseguran el adecuado funcionamiento del sistema financiero", dijo De Gregorio en un foro empresarial.

"La inflación está en torno a la meta (3%) y la Tasa de Política Monetaria (TPM) en rangos que consideramos normales. La política fiscal tiene espacios como pocos países del mundo", agregó.

La semana pasada, el Banco Central dejó por cuarto mes consecutivo la TPM en 5,25%, pero advirtió que un recrudecimiento de los problemas en la economía internacional podría configurar un entorno externo más adverso que el contemplado.

"Seguimos atentamente los desarrollos del escenario externo y tenemos la flexibilidad para actuar en la medida que ello sea necesario", dijo De Gregorio.

En esa línea, recalcó que es importante que, en general, "la política monetaria no actúe tardíamente ni en dosis insuficientes. Pero también es importante que no actúe de forma atolondrada".

De Gregorio reconoció que entre fines del 2008 y comienzos del 2009 el Banco Central podría haber bajado la tasa un par de meses antes de lo que lo hizo, pero recordó que una vez que se confirmó la gravedad de la crisis internacional "redujimos tasas con una fuerza inédita y mucha efectividad".

Junto con el complejo escenario externo, el jefe del organismo señaló que a nivel local el actual escenario de efervescencia social, marcado por las protestas lideradas por estudiantes en los últimos meses, no es el clima "más adecuado para enfrentar un deterioro mayor en el mundo".