Londres. El Banco Central de Chile está tomando con calma la reciente caída del peso chileno, dijo este jueves el jefe del organismo, quien dejó abierta la posibilidad de un ajuste al alza en las previsiones de inflación en un informe el próximo mes.

La moneda local, como la mayoría de las emergentes, ha estado golpeada por el repunte del dólar desde febrero y desde entonces ha cedido un 6%, variación de menor magnitud que el más de 20% perdido por el peso argentino.

"Lo mejor para nosotros es estar preparados, tener los amortiguadores", dijo el presidente de la entidad, Mario Marcel, en una entrevista con Reuters en Londres.

La volatilidad actual del mercado cambiario en Chile no se parece en nada a los movimientos "excepcionales" que llevaron al Banco Central a intervenir en el 2012 y se explicaría directamente por la fortaleza global de la moneda estadounidense, añadió.

La apertura de Chile, más un modesto déficit fiscal, lo hace vulnerable a las turbulencias de la moneda estadounidense, pero tiene algunas fortalezas claras en comparación con otros países.

Un encarecimiento de las importaciones es probable que lleve a un ligero ajuste al alza del pronóstico de inflación, en el informe de política monetaria del Banco Central de Chile de mediados de junio.

Chile tiene una tasa de interés referencial del 2,5%, un nivel considerado expansivo pero que se enmarca dentro de un ciclo en el que la inflación ha estado muy por debajo de su meta del 3% en los últimos meses.

Una encuesta esta semana mostró que operadores elevaron sus proyecciones sobre los precios al consumidor, así como también su pronóstico para el tipo de cambio.

Como mayor exportador de cobre del mundo y con una economía ampliamente abierta, la nación sudamericana está acostumbrada a fuertes oscilaciones cambiarias.

"La cosa que más ha cambiado es efectivamente el tipo de cambio", dijo Marcel al reconocer que el movimiento había sido más rápido de lo previsto.

"Tenemos que evaluar cuánto de eso es probable que permanezca a largo plazo, por lo que definitivamente estamos tratando de no exagerar", agregó.

La apertura de Chile, más un modesto déficit fiscal, lo hace vulnerable a las turbulencias de la moneda estadounidense, pero tiene algunas fortalezas claras en comparación con otros países como por ejemplo que la venta de cobre en dólares actúa como un amortiguador natural de la presión cambiaria.

En cuanto a la inflación, es una décima parte de la vecina Argentina, cuya reciente crisis tendría poco impacto en Chile ya que sólo el 1,5% del comercio exterior va para allá.

La mayor preocupación es la incertidumbre proveniente de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ya ajustó los aranceles al acero y el aluminio y, aunque el cobre no parece estar en la mira, podría haber efectos colaterales.

"Es probable que una disputa comercial agite los mercados (...) Como Banco Central también tenemos que estar atentos a los cambios en las condiciones financieras".