San José. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) proyectó un déficit fiscal de un 7,1% del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2018, si no se realizan reformas en favor de la estabilidad financiera del país centroamericano, señaló la institución en su Programa Macroeconómico para el bienio 2018-2019.

El documento además estimó un déficit del 7,9% para el año 2019; cifra 1,7 puntos porcentuales mayor que el 6,2% en que se ubica el desequilibrio en este momento.

Las cifras son las más altas en Costa Rica desde la década de los 80, cuando la población costarricense sufrió una de las peores crisis económicas de su historia.

El BCCR destacó que sus estimaciones no consideraron "efectos de una eventual aprobación legislativa de proyectos de reforma fiscal, ni el uso por parte del Ministerio de Hacienda de los contratos de colocación de deuda interna"; hechos por los que -de producirse- ameritarían "modificar la programación macroeconómica".

Las cifras son las más altas en Costa Rica desde la década de los 80, cuando la población costarricense sufrió una de las peores crisis económicas de su historia.

A esta situación se une una deuda pública creciente que rondó el 50% en 2017 y se estimó en un 53,6% del PIB para 2018, capaz de crecer hasta un 59% en 2019 y superar así en 9 puntos el límite sostenible para economías emergentes propuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La deuda crece sin freno para el país centroamericano, agravando sus dificultades para conseguir financiamiento, pues sus calificaciones de riesgo se han ido deteriorando en los últimos años por sus pérdidas financieras y su endeudamiento acumulado.

Apenas en enero pasado, la calificadora Fitch Ratings bajó la calificación costarricense de "BB" a "BB-"; una tendencia que se espera mantener ante la incapacidad del país centroamericano para nivelar el ritmo de sus ingresos y sus egresos sin endeudarse.

Estos problemas incluso ya ocasionaron lo que el Gobierno de Costa Rica denominó una "crisis de liquidez" en agosto del año pasado para pagar algunas de sus obligaciones, así como unos pequeños retrasos en el pago de pensiones y salarios del Gobierno central en diciembre pasado, síntomas de los problemas financieros.

Al respecto, el ministro de Hacienda y primer vicepresidente de Costa Rica, Helio Fallas, indicó apenas el 25 de enero pasado que "el problema fiscal" aún no se manifiesta y por eso no se atiende de manera decidida; a pesar de que puede ocasionar "problemas a corto plazo".

No obstante, a pesar del déficit y la deuda, el BCCR dio previsiones positivas en campos como la inflación y el crecimiento económico, campos que se han mantenido estables en los últimos años a pesar de la tendencia de las otras variables.

En el caso de la inflación, el Banco Central estimó un 3%, flexible en una unidad porcentual en ambas direcciones; mientras que en el caso del crecimiento económico (del PIB) situó las variaciones en un 3,6% y 3,9% para los siguientes dos años, por encima del promedio estimado para América Latina, como en los últimos años.

De cualquier manera, el BCCR recomendó a las autoridades costarricenses buscar "consensos nacionales sobre medidas que procuren una solución al problema estructural de las finanzas públicas", con efectos en "contención de gastos y aumento en los ingresos".