Tokio. El Banco de Japón mantuvo sin variación su política monetaria y revisó su evaluación de la economía este martes, animado por un rebote en la producción fabril y crecientes señales de que la recuperación desde el devastador sismo de marzo se está extendiendo.

Pero el BOJ (Por su sigla en inglés) advirtió que las naciones emergentes enfrentan un complejo acto de equilibrio entre el control de la inflación y sustentar el crecimiento económico.

El banco central también reiteró que los ajustes a la hoja de balances de Estados Unidos y los problemas de deuda en Europa están entre los riesgos al pronóstico económico de Japón.

Esto se deriva de una serie de débiles datos económicos estadounidenses que han avivado el temor de que las exportaciones podrían obtener menos apoyo de la demanda global justo cuando Japón está dejando atrás restricciones a la cadena de suministro.

Como se esperaba ampliamente, el banco central mantuvo su tasa de interés referencial en un rango de cero a 0,1% por una votación unánime y se abstuvo de relajar adicionalmente su política.

"La economía de Japón está mejorando al disminuir las restricciones a la cadena de suministro ocasionadas por el terremoto", dijo el banco central en un comunicado difundido después de la decisión de tasas.

En una revisión trimestral de sus proyecciones a largo plazo, el BOJ (por su sigla en inglés) revisó a la baja su pronóstico económico para el actual año fiscal, aunque esta fue una revisión técnica que refleja una fuerte contracción en el Producto Interno Bruto del primer trimestre.

El banco mantuvo sin cambios su proyección para el próximo año fiscal.

El BOJ revisó su evaluación de la economía desde el mes pasado, cuando dijo que aunque la economía parecía estar recuperándose, seguía bajo una presión bajista principalmente debido a la producción.

Esta visión optimista refuerza la expectativa del mercado de que no habrá un relajo en la política monetaria en el futuro cercano, aunque el BOJ no es excesivamente optimista sobre el pronóstico.

El BOJ ha mantenido un curso fijo en política desde que alivió el crédito días después del desastre de marzo al repletar un depósito de fondos para compras de activos que van desde bonos de Gobierno a deuda corporativa.

El banco central emite sus previsiones económicas y de precios a largo plazo en abril y octubre de cada año, y las revisa en enero y julio.