Quito. Un balance sobre las políticas y cifras del Banco Central del Ecuador (BCE) desde que la llamada revolución ciudadana está en el poder, revela un deterioro del nivel patrimonial, pérdida de autonomía y deficiencias en el manejo de personal.

Desde antes de que se posesionara en el cargo, en enero del 2007, el presidente Rafael Correa ya había cuestionado la existencia del BCE, con el argumento de que, bajo las actuales condiciones económicas, no era necesaria una institución de este tipo, en donde se podía ver a funcionarios con altos sueldos sin justificación alguna. Ya durante su administración, el Central fue perdiendo peso.

En estos cinco años de gobierno, cuatro presidentes han pasado por el Central: Robert Andrade, Carlos Vallejo, Diego Borja y el recientemente designado, Pedro Delgado.

La política de recursos humanos y salarios (especialmente en la última administración de Diego Borja) dejó dudas a sus propios trabajadores, debido a que se manejan criterios contradictorios.

A pesar de los despidos ocurridos durante estos años, el número de empleados se ha incrementado.

Según datos de Recursos Humanos, actualmente hay 946 empleados; mientras que en el 2007, hubo 794. De los empleados registrados hasta ahora, 149 ingresaron en enero pasado, aunque ocho meses después, en septiembre, salieron alrededor de 50 funcionarios de carrera.

En el 2008, la nueva Constitución eliminó la autonomía del BCE; un año más tarde se ratificó la pérdida de su independencia y se concretó su adscripción al Ejecutivo, encargado de las políticas monetarias.

Patrimonio. Respecto a sus balances, el patrimonio del banco bajó en un 60% entre enero del 2008 y diciembre del 2010, entre otras razones, por la transferencia de los bonos AGD (que respaldaban activos del BCE) al Ministerio de Finanzas perdiendo más de $ 1.000 millones.

El patrimonio del Central se redujo entre el 2008 y el 2010 de $ 1.905,3 millones a $ 758,5 millones.

Los datos del 2011 aún no están disponibles de manera oficial, pero podría registrar una pérdida adicional de $ 300 millones, correspondientes a la transferencia de las acciones del Banco del Pacífico, que era de propiedad del Central, a la Corporación Financiera Nacional (CFN), operación que fue ordenada por el presidente Correa, a través de un Decreto en noviembre del 2011.

De acuerdo con la consultora financiera, Elizabeth Arroyo, al quedar sin autonomía, el BCE perdió su calidad de “tercero confiable”, una figura utilizada para caracterizar a la banca central de cualquier país y que se refiere a su capacidad de generar criterios e información independientemente de los gobiernos de turno.

Para el analista Marcos López, la pérdida de la autonomía volvió al banco un simple ejecutor de las políticas emitidas por el Ejecutivo, sin que pueda ser una institución “pensante y deliberante”.

La calidad de “tercero confiable”, señaló, le permitía garantizar niveles de transparencia y confianza de las cuentas nacionales y de las estadísticas económicas, como el Producto Interno Bruto (PIB), la balanza comercial, la balanza de pagos, el sistema financiero, etc.

“Ahora es más difícil confiar en las cifras que las genera el propio interesado”, dijo López. 

El Central también funciona como banco de comercio exterior del Estado (las importaciones públicas requieren de cartas de crédito) y el problema, según López, es que fruto de las continua descapitalización del banco y, sobre todo, de la injerencia política en decisiones administrativas (como la entrega, a título gratuito, de bienes o derechos por altos montos) hacen que la situación financiera desmejore y el riesgo para las contrapartes se incremente.

Para López, la reducción de funciones que ha vivido el BCE se debe a que el modelo político que implanta el Socialismo del siglo XXI no admite que existan contradictores legítimos. Y en temas de política económica “el más peligroso” contradictor era el BCE.

Pese a las pérdidas, Arroyo dijo que la institución sí continuó con acciones importantes. Mantiene la facilitación de la red de los sistemas de pagos y de cobros, la integración de remesas y se ha convertido en la única que certifica información para el registro de la firma electrónica en Ecuador.

También ha participado en la operativización de la nueva arquitectura financiera, que incluye la utilización del SUCRE, Sistema Único de Compensación Regional.

Hechos: Últimos años del BCE

13 de diciembre del 2006
Antes de su posesión como presidente, Rafael Correa dice que el BCE no necesita 800 personas ni gerentes que ganen $ 9 mil al mes, se hagan préstamos de $ 180 mil y tengan un fondo de jubilación de $ 200 millones. 

15 de diciembre del 2006
Correa exige la renuncia de directivos del BCE al considerar equivocadas las políticas de la institución. 

12 de marzo del 2007
Gobierno desconoce deuda que el Estado mantenía con el BCE por los bonos AGD.

9 de diciembre del 2009
Renuncian la gerenta del BCE, Karina Sáenz, y nueve funcionarios más al no cumplir el plazo para traer $ 864 millones de la Reserva de Libre Disponibilidad. 

30 de septiembre del 2011
Cincuenta funcionarios del BCE son despedidos con base al Decreto Nº 813, que puso en vigencia las renuncias obligatorias.

18 de noviembre del 2011
Mediante decreto, el presidente Correa dispone que el Central transfiera, a título gratuito, la totalidad de las acciones del Banco del Pacífico a la CFN.