Apenas dos días antes del cambio de mando, el Banco Central del Ecuador (BCE) registró una reducción en las obligaciones que el Gobierno saliente mantenía –por concepto de facilidades de liquidez– con esta institución y que ascendían a un total de US$5.866,7 millones.

Según el Boletín Monetario Semanal 537 del 19 de mayo, ese rubro bajó a US$3.728,9 millones. Aunque ayer ese documento ya no estaba disponible en la web, la operación fue alertada tanto por el Reporte Semanal de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca) como por Cordes en su Carta Semanal.

El informe indicaba que mientras estas obligaciones bajan sube el rubro de “activos no financieros”, al pasar de US$186,1 millones a US$2.322,6 millones, una diferencia de US$2.138 millones, la misma cantidad en que disminuyó la obligación.

En enero pasado, el ministro coordinador de la Política Económica, Diego Martínez, había anunciado que se haría un pago importante al BCE.

Había explicado que este se podría hacer “con dinero o con algún mecanismo que sea realmente un pago. Algo que ya no sea deuda. En su momento veremos las alternativas”.

Para la Asobanca, “este movimiento no logra un aumento de los activos líquidos del BCE sino una reestructuración de sus activos no disponibles (menos líquidos)”.

Diego Guerra, investigador de Cordes, explicó, por su parte, que existen dos hipótesis sobre lo ocurrido con las cuentas del BCE. En primer lugar que se haya registrado un cambio de cuentas por el cual los US$2.138 millones que antes estaban registrados como inversiones, se transforman en activos no disponibles. “Esto refleja la falta de liquidez del Gobierno”, dijo.

La segunda opción es que debido a que ayer el Boletín del BCE había sido eliminado de la página, se haya dado un error en la publicación.

El exministro de Finanzas, Fausto Ortiz, comentó que los datos de la publicación del 19 de mayo denotan un reconocimiento por parte del Banco que la inversión que hizo en Finanzas se vuelve menos líquida. Estas inversiones ya no serían de corto plazo.

El tema ya se lo había detectado, pues en el primer trimestre de este año se vio que la deuda interna (bonos hasta ocho años plazo) creció en hasta $ 1.500 millones. En este sentido se estima que una parte de la inversión en Cetes pasó a deuda pública. Así crece aún más de deuda no consolidada.

Este Diario consultó a los ministerios de la Política Económica, de Finanzas, y al BCE. Los dos primeros no dieron explicación, argumentando falta de tiempo por la transición del mando. El BCE se limitó a indicar que lo publicado en la web es la información oficial. (I)