Tokio. El Banco de Japón evaluará aliviar otra vez su política monetaria, posiblemente en una reunión de emergencia antes de la revisión de tasas del mes próximo, si nuevos avances en el yen presionan demasiado a la baja los precios de las acciones en Tokio, dijeron fuentes.

El gobierno también podría intervenir de forma unilateral nuevamente en el mercado de divisas para rebajar el yen, aunque analistas dudan de que aquellas medidas alteren la tendencia general del debilitamiento del dólar.

Un alto funcionario del Gobierno expresó que Tokio estaba listo para tomar acciones en el mercado de divisas y controlar los precios del yen de ser necesario, señalando que las últimas acciones habían sido especulativas.

"La postura de Japón sostiene que tomará acciones decisivas dependiendo de los acontecimientos del mercado", dijo el funcionario.

El BOJ (por sus siglas en inglés) relajó su política monetaria hace dos semanas para aliviar la carga de una persistente fortaleza del yen en la economía dependiente de exportaciones, y dijo estar dispuesto a actuar otra vez si los prospectos de una moderada recuperación se ven en riesgo.

Después de que el yen se elevara a un nuevo récord frente al dólar el viernes, los funcionarios del BOJ debatirán el desempeño de los mercados asiáticos el lunes y comenzarán a discutir si el posible perjuicio en los recientes avances de la moneda japonesa requieren más acciones de política monetaria.

La próxima revisión regular de las tasas del BOJ está prevista para el 6 y 7 de septiembre.

Pero la posibilidad de que Japón alivie aún más su ultra flexible política monetaria antes de ese encuentro no debe ser descartada, dependiendo del desempeño de los mercados, de acuerdo a fuentes cercanas con las decisiones del BOJ.

"Actuaremos rápido, de ser necesario, teniendo en cuenta las condiciones de la economía", declaró una de las fuentes.

De todas maneras, sólo una leve alza del yen a nuevos récords podría impulsar al BOJ a actuar de inmediato.

Para que el BOJ convoque a una reunión de emergencia se necesitaría un aumento sostenido del yen por sobre 76 frente al dólar, acompañado por caídas en los precios de las acciones de Tokio tan profundas como para perjudicar la confianza de los inversores, dijeron las fuentes.

"El BOJ no apunta los niveles de las divisas sino que pone atención al efecto de los precios de las monedas. La razón para un alivio en la política monetaria sería un severo deterioro en la confianza", dijo otra fuente.

Ambas fuentes hicieron declaraciones bajo anonimato.

Si el BOJ decide relajar su política, la medida más probable sería expandir su fondo de 50 billones de yenes (US$656.000 millones) para comprar activos privados y del gobierno.

Tokio intervino unilateralmente en el mercado de divisas y flexibilizó su política monetaria el 4 de agosto, pero sus acciones no impidieron que los inversores busquen al yen como refugio contra el riesgo, ocaba un mínimo de 75,95 yenes el viernes. Posteriormente rebotó sobre los 76 yenes.

Expertos japoneses han seguido alertando a los mercados para que no hagan subir demasiado al yen, y no descartaron intervenir nuevamente si ven acciones especulativas.

Pero la efectividad de cualquier intervención solitaria sería limitada, con pocas opciones de que sus socios del G-7 acuerden de manera conjunta actuar en el mercado para detener el alza del yen, dijeron analistas.

Algunos en el Gobierno y en el BOJ son cautelosos respecto imitadas opciones de política ahora, dada una serie de eventos que podría fácilmente eliminar el impacto de sus medidas.

Entre los eventos está el discurso del jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, del 26 de agosto en Jackson Hole, ndicar la opción de un nuevo estímulo económico, y los datos de empleo estadounidense del 2 de septiembre.

El Gobierno, sin embargo, no puede permanecer inactivo, mayormente por razones locales. El dólar está muy por debajo el nivel de los 80 yenes, usado por expertos para lanzar prospectos de ingresos para el actual año de negocios a marzo.

Muchos exportadores japoneses, que con los años han recortado sus costos para compensar el avance del yen, dicen que las actuales alzas están más allá de lo que pueden soportar y que podrían cambiar su producción al extranjero.