La profesionalización que adquirió en los últimos años el fisco, con resultados superavitarios desde el 2004, es un factor considerado positivo por el Banco Central del Paraguay (BCP) para avanzar en su plan de metas de inflación, según explicó ayer el gerente de Estudios Económicos de la autoridad monetaria, Carlino Velázquez.

Hoy se está notando un alto profesionalismo en la parte fiscal, con años seguidos de superávit en el Presupuesto General de la Nación, que comenzó en 2004 con 1,59%, en 2005 con 0,77%, 2006 con 0,51%, 2007 con 0,96%, 2008 con 2,49%, 2009 con 0,06% y 2010 con 1,40%, y para este año se espera que los ingresos superen a los gastos o se registre, en el peor de los casos, un equilibrio presupuestario.

Para el gerente de Estudios Económicos del BCP, Carlino Velázquez, con estos antecedentes se puede esperar que el esquema de metas de inflación (MI) o inflation targeting se desarrolle sin mayores riesgos o contratiempos.

Sin embargo, no se puede soslayar que el Presupuesto General de la Nación del presente ejercicio salió desfinanciado en unos 1,8 billones de guaraníes, alrededor del 2% del PIB, ante una figura incorporada recientemente y que se denomina “autonomía presupuestaria” para el Poder Judicial, hecho que resta margen de maniobra al Ministerio de Hacienda para ponerles tope a los gastos, ya que queda en un plano secundario su plan financiero, cuya aplicación le permite, en cierta medida, ajustar los gastos de acuerdo con el nivel de ingresos.

Cada presupuesto se elabora en escenarios políticos diferentes, situación que abre la posibilidad de complicar o entorpecer esfuerzos antiinflacionarios.

Pilares fundamentales

El esquema de MI descansa en cinco pilares fundamentales, decía Velázquez: Comunicación: el Banco Central debe comunicar al público una meta cuantitativa de inflación para el mediano plazo. Compromiso con la meta de Inflación: la autoridad monetaria reconoce que la estabilidad de precios es el objetivo primordial de la política monetaria. Análisis amplio de la macroeconomía: el ente regulador define la política monetaria a través de un amplio conjunto de información, que incluye principalmente una evaluación prospectiva de las presiones inflacionarias. Transparencia: el BCP debe comunicar los planes, objetivos y decisiones de la política monetaria.

Rendición de cuentas: El Banco Central debe rendir cuentas en cuanto al logro del objetivo de inflación, explicando los motivos de los desvíos con respecto a la meta fijada en caso de no cumplirse el objetivo.

Para reaccionar

Para que el BCP reaccione en el marco del esquema de MI, deberá tener en cuenta la temporalidad del shock, si es transitorio o permanente.

Según Velázquez, la idea es actuar solo ante fenómenos que parezcan permanentes. También tendrán en cuenta el tamaño del shock, pequeño o considerable; sus efectos en los precios relativos (tamaño y extensión), y si son de “segunda vuelta”, ajustes de precios por presiones de costos y política monetaria acomodaticia. Un prerrequisito para la aplicación es la decisión de elegir y mostrar un compromiso con la “estabilidad de precios” como meta principal para el BCP, además de una independencia operativa para usar instrumentos de política monetaria.