La autoridad monetaria volvió a reducir ayer el rango indicativo de crecimiento de los medios de pago en circulación, reafirmando su compromiso a reducir los niveles de inflación. Sin embargo, sostuvo que no desatenderá en esa lucha “otros equilibrios” en el resto de las variables macroeconómicas. En su reunión de este jueves, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central (BCU), decidió reducir su rango de referencia indicativo de crecimiento de la cantidad de dinero en circulación –medida a través del agregado monetario M1’–, a entre 9% y 12% para el tercer trimestre del año.

En el período abril-junio, ese rango estaba entre 10% y 13%, mientras que el crecimiento efectivo del indicador se ubicó en 10,4% –según datos prelimares–. De ese modo, el Copom en su comunicado sostiene que “la política monetaria ha mantenido un claro carácter contractivo”.

El agregado M1’ considera no solo la emisión de dinero en poder del público, sino también los depósitos a la vista y las cajas de ahorro del público en el sistema bancario. El objetivo del gobierno es que en un horizonte de 24 meses, el crecimiento de la cantidad de dinero en circulación sea de 8%. Según sostienen las autoridades, la economía uruguaya “si bien experimenta un enlentecimiento en su crecimiento”, presenta tasas de expansión “que están por encima de las del promedio de la región”. En ese contexto “persisten presiones inflacionarias, a la vez que la inflación efectiva como las expectativas de los agentes se mantienen por encima del rango objetivo, por lo que la inflación continúa siendo tema central en las preocupaciones de la política económica”.

De todas maneras, el comunicado señala que “el Banco Central continuará manejando esta trayectoria de los agregados monetarios con la gradualidad necesaria a efectos de no afectar otros equilibrios”. La suma de los esfuerzos realizados por el BCU y el ministerio de Economía para reducir el ritmo de inflación, han dado como resultado una desaceleración en la evolución de los precios que en junio llegó a 9,08%, siendo el menor nivel del año, tras haber rozado el 10% en febrero, llegando a 9,82% interanual.

Las últimas medidas implementadas fueron la reducción acordada con el sector privado de 10% en el precio del pollo, que comenzó a regir a mediados de junio, y la baja de 5,5% a partir de este mes en la tarifa de UTE. Pero estas iniciativas se ven opacadas por la resolución de la industria frigorífica de aumentar el precio de la carne a partir de este mes $8 en todos los cortes, lo que corresponde a un incremento en el entorno de 8% y 9%.

Según cálculos realizados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador, si el resto de los precios mantienen su ritmo de aumento interanual, la inflación en el año móvil a julio se mantendría constante en 9,08%. Sin embargo, se debe tener en cuenta la finalización de acuerdos en los precios que mantenía el gobierno con los privados y que este mes varios sectores realizan ajuste salarial, pudiendo agravar las presiones inflacionarias.