Santiago. El deterioro en el escenario económico externo impactará las futuras decisiones de política monetaria en Chile, dijo el presidente del Banco Central, en momentos en que el mercado espera que este mes el ente emisor deje estable de nuevo la tasa clave.

José De Gregorio, dijo en una entrevista publicada este domingo por el diario La Tercera, que las perspectivas de una desaceleración en países desarrollados afectarán las próximas decisiones, y resaltó que hay ciertos instrumentos financieros que anticipan un recorte de la principal tasa de interés.

"Es algo que obviamente vamos a tener que incorporar en nuestra discusión y que sin duda va a tener impacto en las decisiones monetarias que tomemos", dijo De Gregorio, refiriéndose a la debilidad internacional y las recientes turbulencias en los mercados bursátiles.

"De hecho, el mercado algo ha empezado a anticipar. La encuesta de operadores del Banco Central ya no ve más alzas de tasas y algunos precios financieros adelantan una baja", agregó.

El funcionario había dicho a comienzos de agosto que más ajustes serian necesarios.

En un sondeo del Banco Central esta semana, operadores dijeron que esperaban que la Tasa de Política Monetaria (TPM) se mantenga en 5,25% en agosto.

Los expertos proyectaron además que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) para los próximos 12 meses se situaría en torno al 3%.

En su reunión del mes pasado, el Banco Central dejó estable la tasa ante perspectivas de una moderación del crecimiento de la economía y de la inflación.

"Nuestra economía está en una posición muy sólida, con la inflación bien comportada, con la actividad en torno a su plena capacidad. Eso, a su vez, permite aplicar políticas de acuerdo a cómo se vayan desarrollando las circunstancias externas", dijo De Gregorio en la entrevista.

El jefe del ente emisor adelantó que, dado que es más probable que la inflación a 12 meses sea menor al 4% estimado por el banco, a comienzos de septiembre presentaría nuevas proyecciones.

El funcionario descartó que si se extiende un reciente debilitamiento del peso frente al dólar, tras alcanzar niveles récord en más de tres años en el 2011, se ponga fin a un programa de adquisición de divisas de US$12.000 millones destinado a restar fuerza a la moneda local.

"No veo escenarios en los cuales el Banco Central pueda tener que tomar una decisión drástica (...). El programa debiera continuar hasta diciembre sin alteraciones", afirmó, agregando que sin importar las circunstancias está descartado extenderlo.