Francfort. El Banco Central Europeo elevaría este jueves sus tasas de interés y no reduciría su insistencia para que los gobiernos resuelvan la crisis de deuda de Grecia.

Los mercados financieros anticipan con seguridad un alza de tasas de un cuarto de punto hasta un 1,50%, luego de las recientes reiteraciones del banco sobre que está en un modo de "fuerte vigilancia", código tradicionalmente utilizado como señal de un aumento de tasas.

La inflación de la zona euro permaneció en un 2,7% en junio, menos que lo esperado aunque muy por sobre del objetivo del BCE de poco más de un 2%. El banco no quiere alarmar a los mercados con un cambio en el curso de su política debido a los problemas de Grecia.

"Sería una sorpresa importante si no las suben (las tasas) mañana", dijo el economista de Nomura Jens Sondergaard.

"Básicamente, preocuparía a los mercados que, desde el punto de vista del BCE, el panorama económico fundamental haya cambiado sustancialmente durante las últimas semanas", agregó.

Los mercados escucharán con atención en busca de pistas sobre el panorama de las tasas para el resto del año y los analistas están ansiosos por saber si el BCE considera que las señales de desaceleración de la economía de la zona euro representa un "mal período" o un empeoramiento más marcado.

Datos recientes de la zona euro han sido decepcionantes. El más reciente índice de órdenes industriales subió menos de lo previsto, mientras que el crecimiento del sector de servicios dominante en el bloque también se ha desacelerado bruscamente.

La mayoría de los analistas ven ahora sólo un alza de tasas adicional este año, a diferencia de las dos que habían considerado anteriormente.

Si el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, dice que la política sigue siendo "cómoda" y el banco observará las presiones inflacionarias "de cerca" o "con mucha atención", se consolidarán las expectativas de una nueva alza de tasas en el año, posiblemente en octubre o diciembre.

"Hay una pequeña opción de que el lenguaje sea algo más suave, ya que el BCE tiene a estar más preocupado sobre la inflación cuando el crecimiento está claramente sobre su potencial, lo que no es el caso en este momento", dijo el economista de JP Morgan Greg Fuzesi en una nota de investigación.

"Incluso si eso pasa, nosotros esperaríamos que el lenguaje se endurezca nuevamente una vez que el crecimiento recupere velocidad más adelante en el verano", agregó.

Problema periférico

Más allá de la política monetaria, gran parte de la conferencia de prensa del BCE se concentrará en su postura respecto a Grecia y la periferia de la zona euro.

La rebaja de calificación crediticia de Portugal, recientemente rescatado, hasta el nivel de basura sacudió a los mercados financieros y lanzó nuevas dudas sobre los esfuerzos del bloque por rescatar a los estados de la zona euro en problemas sin reestructurar su deuda.

El BCE se ha convertido en una gran piedra de tope a la hora de acordar un segundo plan de rescate para Grecia, ya que ha advertido que rechazará aceptar bonos reestructurados de Grecia como colaterales en sus operaciones de préstamo en caso de un impago o un "default restringido".

El rehusarse a aceptar bonos como colaterales negaría a los bancos griegos los fondos de los que dependen, dañando a la economía griega y arriesgando el contagio a otras economías de la zona euro.

Al amenazar con usar esta "opción nuclear", el BCE espera presionar a los gobierno para que eviten una rebaja de calificación al nivel de impago, y el contagio que se teme que se produzca después.

"¿Es acaso una amenaza creíble la que el BCE está realizando en este momento? Para nosotros, probablemente no", dijo Sondergaard de Nomura. "Pero (Trichet) se apegará a esta línea mientras pueda hacerlo y lo hará un mes a la vez", agregó.