El Banco de Inglaterra descartó los planes de reducir sus tasas de interés y dijo que decidiría el futuro de la política monetaria dependiendo de las previsiones de crecimiento e inflación para el 2017, después de la abrupta caída de la libra esterlina tras la votación en favor del "Brexit".

El banco central, que ha estado bajo fuerte crítica política por mantener sus tasas de interés cercanas a cero, ajustó su perspectiva sobre cuándo la economía sentirá el golpe del referendo que en junio decidió la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

En una serie de previsiones trimestrales publicadas este jueves, el Banco de Inglaterra anticipó un menor impacto a corto plazo, pero advirtió que el acceso británico a los mercados de la Unión Europea podrían verse "materialmente reducidos", lo que podría dañar el crecimiento durante un período prolongado.

El BoE respondió a la votación del "Brexit" con un recorte de sus tasas de interés a un mínimo histórico de 0,25% en agosto y reinstaló su masivo programa de compra de bonos por primera vez desde el 2012.

También dijo anteriormente que era probable otro recorte de tasas este año. Sin embargo, el jueves cambió hacia una posición neutral.