Tokio. El Banco de Japón alivió aún más su política monetaria este jueves al aumentar sus compras de bonos soberanos y advirtió de los riesgos que representa la fortaleza del yen y la crisis de deuda de Europa, en una señal de que volverá a actuar si la recuperación tambalea.

Alentado por la nueva apreciación del yen hasta máximos históricos y los mayores riesgos externos, el banco central inició su segunda ronda de estímulo monetario en tres meses al sumarle 5 billones de yenes a su programa de compra de bonos hasta 20 billones de yenes (US$263.000 millones).

Además, mantuvo las tasas de interés cercanas a cero.

El banco central también recortó sus previsiones de crecimiento y de inflación, mientras que el gobernador Masaaki Shirakawa subrayó los variados riesgos que nublan el panorama.

"Las actuales alzas del yen están teniendo un impacto negativo en la confianza corporativa japonesa y en las exportaciones", dijo Shirakawa en una conferencia de prensa tras la revisión de tasa.

"La incertidumbre económica global, incluyendo el problema de deuda de Europa, sigue muy alta, llevando a los inversores globales a buscar activos de refugio", agregó.

La economía japonesa intenta recuperarse de un devastador terremoto y tsunami en marzo y hasta hace poco tiempo, las autoridades del banco central parecían renuentes a la idea de aliviar más la política monetaria, ya que contaban con que el gasto fiscal en reconstrucción y la demanda de los mercados emergentes sostendrían el crecimiento.

Las autoridades niponas se vieron algo más tranquilas tras un acuerdo al que llegaron los líderes europeos el jueves sobre un paquete de medidas para combatir la crisis de deuda soberana de la zona euro.

El Gobierno teme que la crisis empiece a afectar su economía y la de mercados asiáticos que son claves para los bienes japoneses.

Pero la fortaleza del yen y las dudas respecto a si Europa podrá generar una solución duradera a su crisis de deuda inclinaron al panel del banco nipón a tomas más medidas.

Aunque los inversionistas no estaban seguros sobre el momento de estas medidas, el monto del estímulo no fue sorpresivo, por lo que el yen, que había sido impulsado por la búsqueda de activos seguros ante los temores a Europa, seguía subiendo contra el dólar y rondaba sus máximos históricos.