Tokio. El Banco de Japón duplicó su programa de compras de activos a 10 billones de yenes (US$122.091 millones) e inyectó fondos récord a los bancos el lunes para apuntalar la confianza en la economía golpeada por un terremoto, un tsunami y una emergencia nuclear.

El Banco de Japón dijo que su medida era preventiva luego de que los mercados se hundieran por el impacto del terremoto magnitud 9,1 del viernes y el posterior tsunami, que podrían haber dejado más de 10.000 muertos y que dejó a millones de personas sin hogar, electricidad ni agua potable.

El banco central dijo que aún mantenía su visión de que la tercera economía del mundo retomará su moderada recuperación, aunque advirtió sobre una probable caída en la producción económica y prometió hacer lo que sea necesario para limitar la crisis económica.

"Este terremoto ha ocasionado daños en una zona amplia. Probablemente la producción se reduzca por algún tiempo. También estamos preocupados de que la confianza de las empresas y las familias empeore", dijo el Banco de Japón en un comunicado.

El consejo del banco central votó 8 a 1 en favor de expandir su fondo de 5 billones de yenes (US$61.045 millones) aprobado en octubre de 2010 para apoyar el repunte de Japón tras la crisis económica global.

La expectativa de que empresas japonesas y aseguradoras repatrien fondos del extranjero e impulsen un ya apreciado yen ensombrece aún más el panorama económico del país.

Al 10 de marzo, menos de la mitad de ese fondo inicial de 5 billones de yenes (US$61.045 millones) había sido usado para comprar activos.

Mantención de tasas. En una votación unánime, este lunes el consejo también mantuvo como se esperaba su tasa referencial de interés en un 0,0% al 0,1%.

Mientras el incremento del fondo fue sorpresivo para algunos economistas, otros dijeron que la autoridad monetaria podría haber hecho más.

"Mi impresión inicial es que el banco podría haber hecho más. Su postura tradicionalmente reservada sobre el estímulo monetario se mantiene incluso tras el enorme terremoto", comentó Masamichi Adachi, economista de JPMorgan Securities Japan.

Sin embargo, el ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, elogió la medida del banco central y dijo que el gobierno haría su parte, aunque advirtió que sería difícil preparar un presupuesto adicional de emergencia antes de que finalice este año fiscal el 31 de marzo.

Noda dijo que el gasto adicional probablemente excedería lo que se necesitó para el terremoto de Kobe en 1995, hasta ahora considerado como el desastre natural más costoso del mundo, con un total de daños estimados en alrededor de US$100.000 millones.

Analistas dijeron que actualmente la amenaza para la economía de US$5 billones estaba compuesta del riesgo permanente de una catástrofe nuclear, mientras ingenieros luchan por evitar una explosión en una planta nuclear afectada por el sismo situada a sólo 240 kilómetros al norte de Tokio.

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijo que los cortes programados de energía afectarían a la economía "en un grado no menor", aunque todavía no hay datos sobre el impacto económico del desastre.

Shirakawa también habló de la disposición del Banco de Japón a estimular aún más la política monetaria el próximo mes, al afirmar que el banco actuará "adecuadamente" en sus dos reuniones de abril, cuando se tengan disponibles más datos para evaluar el daño del sismo en la economía.

Standard & Poor's dijo que aunque no se ve un impacto inmediato en la calificación crediticia de Japón, el terremoto se sumó a la presión existente sobre sus complicadas finanzas y el perjuicio económico dependerá de cómo evolucione la emergencia nuclear.

La crisis golpeó en el peor momento posible. El impopular gobierno del primer ministro, Naoto Kan, está bajo presión para contener su deuda pública, que ya es el doble del tamaño de una economía que lucha por recuperarse de una profunda y extensa recesión.

La expectativa de que empresas japonesas y aseguradoras repatrien fondos del extranjero e impulsen un ya apreciado yen ensombrece aún más el panorama económico del país.

Noda dijo que seguirán observando a los mercados y resaltó que aunque hubo una escalada especulativa inicial en el yen, posteriormente perdió fuerza.

Antes de revisar la tasa de interés, el Banco de Japón ofreció inyectar un récord de 15 billones de yenes (US$183.000 millones) al sistema bancario, bastante por encima de los normales 1 a 2 billones, para tranquilizar a los inversionistas de que los mercados operarán normalmente.

Si se suma con los fondos que estarán disponibles en días próximos, el banco central ofertó casi 22 billones de yenes en las operaciones de mercado el lunes.

Pero los ofrecimientos fueron menores a la demanda, en una señal de que el mercado en general tiene efectivo suficiente, aunque Shirakawa dijo que algunos actores del mercado de dinero aún podrían sufrir de falta de fondos.

Las estimaciones de daños aún son imprecisas. Muchas fábricas han debido cerrar debido a los cortes de electricidad, mientras que otras se encuentran inundadas o con severos daños.

Las acciones en la bolsa de Tokio se hundieron más del 6% en la reapertura del mercado el lunes, mientras los inversionistas trataban de dimensionar el enorme costo económico del desastre.

La agencia calificadora Moody's dijo que no veía una gran interrupción en la cadena de pagos de Japón, pero que el impacto económico de la tragedia parecía mayor a lo calculado inicialmente, aunque todavía se esperaba una evaluación completa de los perjuicios.

"Las consecuencias económicas parecen ser mayores de lo que originalmente esperábamos el viernes", dijo Tom Byrne, vicepresidente de Moody's en una entrevista.

El Banco de Japón aseguró en su comunicado que hasta ahora no había reportes de problemas técnicos en el sistema ni dificultades de financiamiento en las instituciones financieras de Japón, inclusive en aquellas de la región más azotada por el desastre.