Tokio. El Banco de Japón pronosticó que la economía se contraerá en el actual año fiscal, pero mantuvo estable su política monetaria este martes, esperando que las exportaciones a mercados emergentes y el gasto en reconstrucción tras el terremoto del 2011 ayuden a impulsar una recuperación sostenida.

El banco central se mantiene atento a los desarrollos en Europa, con Grecia al borde de una moratoria, y algunos observadores del mercado no han descartado un empeoramiento de la crisis que podría llevar a Japón de vuelta a la recesión.

Con una escasa posibilidad de que esto ocurra por ahora y con el yen lejos de máximos históricos, el BOJ (por su sigla en inglés) probablemente decidió reservar sus limitadas opciones políticas en caso de que una turbulencia renovada en los mercados o un prolongado bajón del crecimiento en el extranjero amenacen la recuperación de Japón.

Tal como se esperaba, el BOJ mantuvo su tasa clave de política de cero a un 0,1% y se abstuvo de ampliar aún más su programa de compra de activos de 55 billones de yenes(US$713.000 millones).

Pero en un examen trimestral de proyecciones a largo plazo, el BOJ recortó su pronóstico económico para el año que termina en marzo a una contracción de un 0,4%, lo que coincide con un sondeo de Reuters entre analistas del sector privado, desde un aumento del 0,3%.

El banco central recortó su previsión para el próximo año fiscal a una expansión de un 2% desde 2,2%, reflejando los efectos de la desaceleración mundial, aunque aún por encima del pronóstico de crecimiento de un 1,8% obtenido en un sondeo de Reuters.

El Gobierno es un poco más optimista, pronosticando una contracción del 0,1% en el año fiscal en curso y una expansión del 2,2% para el año siguiente.