Tokio. El Banco de Japón, bajo nuevas presiones políticas para tomar acciones, probablemente recortará sus pronósticos de crecimiento y podría debatir expandir su programa de compra de bonos este mes, dijeron fuentes familiarizadas con el asunto.

No existe consenso aún dentro del banco central sobre si expandir sus estímulos para evitar que una prolongada desaceleración global retrase una recuperación en la economía dependiente de las exportaciones.

En su revisión de las tasas el 30 de octubre, las autoridades del Banco de Japón (BOJ) tendrán más datos en las manos para medir si el panorama económico está empeorando tanto que se necesita una mayor acción.

Pero el BOJ siente la presión del Gobierno, que recortó su evaluación sobre la economía por tercer mes consecutivo en octubre y anunció el miércoles un plan para delinear un paquete de estímulos y así intentar revivir el crecimiento.

En dicha reunión del 30 de octubre, el banco central se alista a recortar sus estimaciones económicas de largo plazo de y los precios en un reporte semestral, y admitir que no cumplirá con su meta de inflación del 1% por varios años, dijeron fuentes.

No lograr cumplir con las metas de inflación llevaría a una mayor presión de parte de las autoridades -incluyendo el ministro de Economía, Seiji Maehara- para tomar acciones más audaces para superar la deflación, que pesó sobre Japón la mayor parte de la década pasada.

El BOJ considerará aliviar la política monetaria si siente que los riesgos se han acentuado lo suficiente como para retrasar aún más la recuperación del país y el momento de alcanzar su objetivo de inflación del 1%, dijo una fuente.

Si el BOJ actúa, la opción más probable sería completar sus compras de activos por 80 billones de yenes (1 billón de dólares) y programas de préstamos por 5 o 10 billones de yenes con el mayor incremento en compras de bonos del Gobierno.

El BOJ estableció una meta de inflación de un 1 por ciento y relajó la política en febrero. Siguió con más estímulos en abril y septiembre a través de un incremento en su programa de compras de activos.

En su reporte semestral, se espera que el BOJ recorte sus pronósticos de crecimiento para el actual año fiscal, que culmina en marzo del 2013, a menos de un 2% desde el 2,2% estimado en julio, según las fuentes.

Además rebajaría su pronóstico para los precios al consumidor subyacente de 0,7% para el siguiente año fiscal en varios puntos porcentuales, para reflejar las presiones bajistas de la desaceleración económica, dijeron las fuentes.

Analistas consultados por Reuters esperan que Japón crezca un 1,7% en el año fiscal que finaliza en marzo próximo.