Lima, Andina. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció hoy que este año aprobaría un préstamo por US$100 millones para Perú, el cual estará destinado a atender los efectos de posibles desastres naturales.

Para el organismo multilateral, la previsión financiera ante eventuales desastres es una preocupación creciente en América Latina y el Caribe.

Ello debido a que durante el 2010, la región fue testigo de devastadores terremotos en Chile y Haití y una activa temporada de huracanes que afectó a Centroamérica y México.

Además están los fenómenos meteorológicos relacionados con La Niña que han provocado graves inundaciones en Venezuela, Colombia y Brasil, entre otros.

“Los desastres naturales pueden desequilibrar las cuentas fiscales de cualquier país y socavar la capacidad de los gobiernos para responder a emergencias y tomar medidas para reparar o mitigar los impactos sociales y económicos de tales catástrofes”, señaló el BID.

En ese sentido, y a pedido de los gobiernos de varios países miembros, el BID ha desarrollado un enfoque integrado de gestión de riesgos financieros ante desastres naturales, que tiene como objetivo ayudar a los países a estar mejor preparados para enfrentar las emergencias causadas por eventos catastróficos.

El BID desarrolla programas específicos para ayudar gobiernos a mejor gestionar estos riesgos financieros, a través de la utilización de instrumentos y mecanismos de financiamiento innovadores, como la Facilidad de Crédito Contingente y Facilidades de Seguro contra Desastres Naturales.

En la actualidad, el BID está trabajando con 13 países miembros para ayudarles a mejorar sus capacidades y eficiencias en la gestión de riesgos financieros ante desastres.

A través de las facilidades mencionadas, el banco espera aportar más de 500 millones en financiamiento durante este año para ayudar a la región a sufragar gastos extraordinarios por emergencias causadas por desastres naturales de gran magnitud o catastróficos.

Los recursos de los préstamos contingentes se desembolsan rápidamente después que el BID verifica que se ha producido un desastre natural de intensidad grave o catastrófica en el territorio de cualquier país.

Los préstamos cubren una serie de gastos extraordinarios, incluyendo equipos de emergencia médica, vacunas y medicamentos, instalaciones y equipos para refugios temporales, alimentos para personas desplazadas, el trabajo del personal de emergencia para ayudar a las víctimas, y el arrendamiento a corto plazo de equipos e instalaciones de energía, transporte y comunicaciones.