Washington. El Banco Mundial revisó este martes sus estimaciones de crecimiento para el mundo en desarrollo y advirtió que mayores precios de los alimentos y combustibles estaban incrementando las presiones inflacionarias.

En su actualización del informe de Prospectos de la Economía Global, el Banco Mundial aseguró que el ritmo del crecimiento en los países del mundo en desarrollo debería promediar un 6,3% en los próximos tres años al 2013, una cifra inferior al 7,3% en 2010.

El organismo revisó al alza sus proyecciones de expansión de los países en desarrollo a 6,3% en el 2011 frente al 6% en un informe en enero, y a un 6,2% desde el 6,1% para el 2012.

La mayoría de las economías en desarrollo tienen, o están cerca, de niveles de capacidad plenos mientras que las economías avanzadas aún luchan con los efectos de la crisis financiera global, aseguró el Banco Mundial.

Los países de bajos y medianos ingresos fueron responsables del 46% del crecimiento mundial en 2010, según el informe.

"Los países en desarrollo se encuentran en un punto en el que han superado la etapa de lucha contra la crisis y ahora deben reorientarse hacia el establecimiento de condiciones que les permitan tener un fuerte crecimiento en los próximos años", dijo el economista del Banco Mundial Andrew Burns.

Los países deberán ajustar tanto sus políticas monetarias como fiscales con más rapidez para reducir las presiones inflacionarias, agregó.

Según Burns, el aumento de los precios de las materias primas ha impulsado la inflación general. La inflación de alimentos superó el 9% en febrero de 2011 de en los países en desarrollo, agregó.

El Banco Mundial dijo que ve señales de que la inflación va a aumentar más en las regiones en desarrollo, señalando que la mayor alza se dará en el sur de Asia, Africa y Oriente Medio.

Burns sostuvo que la reciente ola de débiles datos económicos mostraba una pausa o una desaceleración del crecimiento en la economía de Estados Unidos. Sin embargo, el economista del Banco Mundial desestimó la posibilidad de una recesión de doble caída.

Mientras tanto, la recuperación en Europa se enfrenta a importantes vientos en contra a raíz de la incertidumbre sobre una crisis de la deuda en Grecia, Portugal e Irlanda, según el informe.