Uruguay no saldrá inmune del escenario de desaceleración económica mundial y su Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 4% en 2012, lo que supondrá una sensible desaceleración respecto al 2011, de 5,5%, según pronosticó este martes el Banco Mundial. Sin embargo, en 2013 la economía local recobrará vigor y se expandirá 5,1%, proyectó el organismo.

La perspectiva de crecimiento global es a un 2,5 % para 2012 (0,2 puntos menos que en 2011) y un 3,1 para 2013, lastrado por el debilitamiento de la zona euro y la ralentización de las economías emergentes.

Los países avanzados crecerán un 1,4 % y los emergentes un 5,4 % en 2012, lo que significa una rebaja de los pronósticos de 1,3 puntos y 0,8 puntos, respectivamente, respecto a lo previsto en los datos ofrecidos el pasado año.

En sus últimas estimaciones, en junio de 2011 el BM pronosticaba para la economía mundial un 3,6 % para ambos años.

"La economía mundial ha entrado en una fase muy difícil caracterizada por significativos riesgos a la baja y fragilidad", indica el BM.

El gran freno a la economía mundial es la situación en la zona euro, donde la incertidumbre financiera y la intensificación de la crisis fiscal provocarán que entre en recesión este año y se prevé un crecimiento negativo de 0,3 % para la región europea.

No obstante, el informe destaca que las recientes medidas tomadas en Europa, como el fortalecimiento del Fondo de Rescate o el progreso hacia la unidad fiscal en la zona euro, han logrado reducir la presión sobre la deuda soberana de países como Grecia, Italia, España y Francia.

Pese a ello, el Banco Mundial alerta en su informe sobre el peligro de que la crisis financiera y la reducción de la demanda de las economías avanzadas se extiendan a los países emergentes, por lo que asegura la economía global podría caer en una recesión "igual o mayor que la de 2008/09".

Por ello, los economistas del Banco Mundial recomiendan a los países en desarrollo, ante un escenario de descenso de los flujos de capital y bajada de los precios de las materias primas, prepararse con medidas macroprudenciales.

"La escalada de la crisis no dejará a nadie indemne. Las tasas de crecimiento de los países desarrollados podrían caer tanto o más que en 2008. No podemos dejar de enfatizar la importancia de tener planes de contingencia", aseguró Andrew Burns, jefe del Departamento de Macroeconomía y autor principal del informe, en rueda de prensa telefónica.

Burns destacó que los flujos de capital hacia los países emergentes ha caído casi a la mitad en 2011 y que algunos de los motores de la economía mundial como Rusia, Brasil o India han ralentizado su crecimiento como consecuencia de ajustes domésticos.

Para el BM, el principal riesgo viene dado porque, al contrario que en la crisis de 2008, tanto los países avanzados como los emergentes "disponen de menor espacio fiscal para ofrecer una respuesta contra-cíclica o para aportar el mismo nivel de apoyo a las instituciones financieras con problemas".

El informe, titulado "Incertidumbres y vulnerabilidades", destaca que el lento crecimiento afecta también al comercio internacional, con unas exportaciones globales que siguen en declive desde 2010.

En 2010 las exportaciones mundiales de bienes y servicios crecieron un 12,4 %, pero en 2011 registraron un incremento de un 6,6 % y en 2012 se espera que lo hagan un 4,7 %.

Asimismo, los precios mundiales de las materias primas han descendido en un 10,2 % desde los récords de comienzos de 2011 y los productos agrícolas un 19 %, lo que tiene implicaciones directas sobre los países exportadores, que pueden ver reducirse sus ingresos en cerca de un 4 % de su PBI.

El director del Grupo de Análisis del BM, Hans Timmer, aseguró que los países en desarrollo "deberían encontrar financiamiento anticipado para sus déficit presupuestarios, dar prioridad al gasto en redes de protección social e infraestructura y someter pruebas de esfuerzo a sus instituciones bancarias".

Por último, otro factor que añade incertidumbre a la situación mundial son las tensiones políticas en Oriente Medio que podrían alterar el suministro de crudo internacional, según el informe.

Como elemento positivo, el organismo multilateral resalta el afianzamiento del crecimiento en EE.UU. y Japón desde la intensificación de la incertidumbre en agosto de 2011, pero advierte sobre los retos de ambos países a medio plazo debido a sus elevados déficit y niveles de endeudamiento.