Singapur. El Banco Mundial mejoró sus previsiones de crecimiento económico en Asia oriental en 2010, citando una recuperación en la demanda de exportaciones, los estímulos fiscales y monetarios en la región y un rápido rebote en el gasto de los consumidores.

En una revisión semestral este miércoles, el organismo dijo que Asia oriental en desarrollo liderará probablemente el crecimiento mundial con un avance de 8,7% este año, moderándose hasta 8% en 2011. Esto vendría después de un crecimiento estimado de 7% el año pasado.

En noviembre, el Banco Mundial previó que la región crecería 7,8% este año.

En el conjunto de Asia oriental, excluidos Japón, Australia y Nueva Zelanda, el banco con sede en Washington proyecta un crecimiento de 7,6% este año, bajando hasta 7% en 2011. La cifra aún está bastante por encima de la estimación de crecimiento del año pasado de 4,5%. La anterior previsión para 2010 era de 6,4%.

"Asia oriental ha emergido más sólida de la crisis mundial y en los próximos años será viable un rápido crecimiento posible en los próximos años incluso con una economía mundial debilitada", dice el informe.

El motor del rebote de la región será China, dijo el Banco Mundial, que ha mejorado sus previsiones para el país en 2010 a 9,5% desde 8,7%.

Situación china. La tasa de cambio de China ajustada a la inflación podría apreciarse a medida que el país siente la presión de la subida del precio de los activos y sigue creciendo su economía, dijo el Banco Mundial.

Señaló que para que China aumente la flexibilidad de su tasa de cambio y tenga una mayor independencia monetaria respecto a Estados Unidos este año debido al fuerte crecimiento de su economía.

El Banco Mundial espera que el Producto Interior Bruto de China aumente 9,5% en 2010 y que la inflación alcanzará 3,5%-4% de media. El PIB de China creció un 8,7% en 2009.

China ha mantenido el yuan vinculado al dólar desde julio de 2008, una medida que ha despertado cada vez más críticas de países como Estados Unidos, que dicen que el yuan está infravalorado, lo que da una ventaja injusta a los exportadores de China en las transacciones comerciales.

"Con la aceleración de la inflación y la subida de los precios de los activos, y la continua fortaleza del crecimiento económico, la tasa de cambio real en China podría apreciarse", indicó el Banco Mundial, aunque no dio un objetivo de la tasa de cambio del yuan.