Los países que se encontraban en el hemisferio sur del planeta han transformado el orden de la economía global. Esa idea de que los de los territorios del norte eran los ricos y los del sur eran los más pobres dejó de ser válida. Así lo aseguró el último informe del Banco Mundial titulado 'América Latina y el ascenso del Sur: Nuevas prioridades en un mundo cambiante'.

Lo anterior se evidenció, en medio de múltiples variables, a través de un estudio riguroso de las cifras de las últimas décadas. A finales de los años 90, la participación del sur en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial era de 20%, mientras que en 2015 pasó a un 40%. Se espera que en 2025, su aporte aumente hasta un 55%.

Eso, según el Banco Mundial, se debe a grandes transformaciones en la estructura del comercio mundial. Los países en desarrollo, que se conocían como los del Norte, dejaron de ser el centro de las operaciones para otorgarle una mayor participación a China, Rusia, Brasil o Sudáfrica. Aunque en el ámbito financiero dichos territorios del Norte siguen teniendo el rol más importante.

En el caso de América Latina y el Caribe, sostiene la investigación, la adaptación ha sido más complicada debido a los problemas económicos globales, que de alguna manera los han golpeado: “Las prioridades de las políticas económicas en la región han evolucionado respondiendo a los cambios globales a medida que estos han exacerbado ciertas dificultades de larga data en la región, como su dependencia de las materias primas minerales y agrícolas y sus tasas de ahorro comparativamente bajas”.

Según este organismo, esto resulta importante en tanto que le exige a las naciones a replantear sus prioridades para tener un mayor crecimiento y desarrollo: “el Norte ya no es el centro de la red de comercio internacional y el Sur ya no es su periferia. De hecho, varias economías del Sur se han convertido en parte de lo que se podría definir empíricamente como el “centro” del comercio global (…) Ha llegado el momento de repensar con la cabeza fría las prioridades de las políticas que pueden liberar el potencial de crecimiento de una región inmensamente diversa”, recomendó el estudio.

Para Jorge Familiar, vicepresidente para América Latina y el Caribe, una de las motivaciones de este informe es mirar en detalle el problema del crecimiento en América Latina, en comparación a otros países. En 100 años, manifestó Familiar, el ingreso per cápita promedio de América Latina se ha mantenido en un 30% del de Estados Unidos. “En otras palabras la región ha sido incapaz de estrechar una enorme brecha de disparidad del ingreso con su vecino del Norte”, agregó el vicepresidente.

Sin embargo, eso no quiere decir que América Latina ha sido incapaz de crecer. De hecho, durante el auge de las materias primas de la década del 2000, las tasas de crecimiento promedio llegaron a casi el 5%. Aunque no se puede tampoco desconocer que la actividad económica, dijo el directivo del Banco Mundial, ha desacelerado y las perspectivas de crecimiento a mediano plazo han disminuido.

“América Latina se encuentra actualmente en su cuarto año de desaceleración del crecimiento, y se prevé que en 2015 crezca por debajo del 1%. Esto plantea desafíos completamente nuevos, sobre todo porque las condiciones que sustentaron los años dorados de la década del 2000 han desaparecido”, finalizó.