El Economista.com.mx Las reformas fiscales de México y Brasil podrían ser dos modelos en la región para reducir la inequidad, confiaron especialistas del Banco Mundial y la ONU.

Sin embargo, como los cambios están apenas en aplicación en ambos países, pasarán dos años antes de poder evaluar cuál de las dos estrategias regionales resulta más eficaz para revertirla, afirmó el economista jefe del programa de Desarrollo de Naciones Unidas de la Oficina para América Latina, George Gray Molina.

Durante la presentación del reporte del Banco Mundial titulado “Ganancias sociales en la balanza, un reto de política fiscal en América Latina y el Caribe”, el economista explicó que la reforma fiscal de México tiende a generar un entorno más favorable para las empresas al bajar los costos unitarios del mercado laboral.

Mientras, los cambios estructurales que adoptó Brasil están dirigidos a la protección social, enfocados a recortar la desigualdad a través de la inversión pública.

Subutilizan política fiscal. Aparte, la autora del reporte, gerente del sector de reducción de pobreza y género para América Latina y el Caribe, del Banco Mundial, Louise J. Cord, explicó que los gobiernos de la región suelen recargar en el gasto público los mecanismos para tratar de revertir la desigualdad.

Pero evidenció, en conferencia transmitida en línea, que es una medida que ha tenido poco impacto para reducir la desigualdad.

En su opinión la política fiscal que han administrado los gobiernos de América Latina, incluido México, ha tenido hasta ahora una mínima contribución para reducir la inequidad. Por ello, el experto de la ONU destacó que entre el 2010 y el 2012 México se estancó en la redistribución del ingreso.

“La política fiscal es un instrumento que sigue siendo subutilizado en la región para reducir la desigualdad”, dijo.

En términos de políticas públicas las autoridades prefieren trabajar con transferencias presupuestales sin modificar la estructura de gravámenes.

Y la evidencia muestra que los sistemas de redistribución mediante transferencias no han sido los más eficaces para reducir la desigualdad.

En el documento ponen de relieve que en México y América Central el crecimiento de la economía contribuyó poco a reducir la inequidad del ingreso entre el 2010 y el 2012.

También se presentó una mínima reducción de la pobreza en esta región, destacaron.

Estas evidencias resultaron de que esta región alcanzó el más bajo crecimiento entre las tres que integran a América Latina: Sudamérica, Región andina y México con Centro América.