Londres. Los bancos centrales se volvieron compradores netos de oro el año pasado y redujeron su exposición a la deuda emitida por países miembros de la zona euro, como Grecia, Irlanda y Portugal, según un sondeo anual a administradores de reservas del mundo.

Un cuarto de los administradores consultados dijo que había elevado su exposición a monedas de reserva "no tradicionales" como los dólares de Australia y Canadá en los últimos dos años, y una mayoría dijo que la deuda emitida por el fondo de rescate de la zona euro, el EFSF, tenía lo suficiente como para ser un activo de reserva sólido.

"Tradicionalmente, los bonos de gobiernos han sido considerados activos 'libres de riesgo', pero la situación de la zona euro ha hecho que algunos de nosotros cambiemos nuestra visión sobre eso", dijo uno de los 38 administradores que respondieron a la encuesta realizada por Central Banking Publications en el invierno boreal 2010-2011.

Los temores a una moratoria de deuda soberana incrementaron la demanda por oro, volviendo a los bancos centrales compradores netos de oro en el 2010 tras 20 años continuos de ser vendedores netos del metal.

"La calidad del oro como una reserva de valor y los temores por las monedas de reserva son las principales razones por la que los bancos centrales pasaron a ser compradores netos de lingotes en el 2010", escribió el autor del sondeo Nick Carver.

Quienes contestaron el sondeo, que juntos manejan reservas de bancos centrales valuadas en US$3,5 billones en total o un 35% de las reservas mundiales, identificaron al euro como un activo de reserva "seguro" en momentos en que crecen los niveles de deuda soberana y se aplica una política monetaria ultra-expansiva.

"Tanto la zona euro como Estados Unidos están enfrentados a grandes déficits con un crecimiento igualmente modesto, que ha influido en el valor de sus monedas y elevado los cuestionamientos sobre la sustentabilidad de la deuda", dijo un consultado.

El oro, los bonos corporativos con grado de inversión y los bonos con calificación "AAA" fueron los tres activos que, según los administradores, se veían como más atractivos que hace un año.

Más del 70% de los encuestados dijo que los bancos centrales probablemente eran compradores netos de oro dado el nivel de incertidumbre sobre la deuda soberana.

Según el sondeo, un 69 por ciento de los consultados no ha cambiado sus estrategias de manejo de reservas como resultado de la extensión del programa de compras de bonos de la Reserva Federal estadounidense.

Más de un 20% dijo que tenía más del 5% de sus reservas en monedas no tradicionales como el dólar australiano, la corona sueca y el dólar de Singapur.

Pero la diversificación en estas monedas es limitada debido a su falta de liquidez.

Cerca de un 81 por ciento de los consultados afirmaron que los nuevos bonos emitidos por el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (EFSF) era atractivos activos de reserva.