"Apoyo a una economía global dinámica", es el lema de dicha reunión este año. El evento es organizado por el Banco de la Reserva Federal de Kansas desde 1978, y es considerado como el más importante encuentro periódico en el ámbito de la política monetaria.

El Banco Central Europeo también ha tratado de establecer una reunión de similar importancia en la ciudad portuguesa de Sintra, pero con éxito moderado.

El crecimiento de la productividad ha estado disminuyendo desde los años cincuenta del siglo pasado: la revolución digital de las dos últimas décadas aún no ha afectado significativamente el crecimiento de la productividad.

No se esperan señales ni de Draghi ni de Yellen. Janet Yellen, la presidenta de la Fed, de Estados Unidos, y Mario Draghi, presidente del  Banco Central Europeo (BCE), expondrán sus puntos de vista en Jackson Hole. Draghi hablará de los retos a largo plazo de la política monetaria y solo se pronunciará sobre la actual política monetaria cuando la haya discutido el Consejo Central del BCE.

En consecuencia, Folker Hellmeyer, analista  en jefe del  Landesbank de Bremen, cree que este año no habrá señales que ofrezcan a los inversores financieros nuevas pistas sobre la futura dirección del BCE.

 "Sabemos que Mario Draghi no quiere hablar expresamente de la tasa de interés y la política monetaria del BCE",  escribe Hellmeyer en el portal financiero "Investing.com". Tampoco se espera que en Jackson Hole haya declaraciones con respecto a la futura evolución de los ajustes del tipo de interés en Estados Unidos.

Perspectivas a largo plazo. En Jackson Hole se va a hablar más de los desafíos a largo plazo que afectan a los bancos centrales y sus estrategias de política monetaria. Los economistas ven años de crecimiento económico moderado, con una inflación sorprendentemente baja.

El crecimiento de la productividad ha estado disminuyendo desde los años cincuenta del siglo pasado: la revolución digital de las dos últimas décadas aún no ha afectado significativamente el crecimiento de la productividad.

Además, Estados y empresas están acumulando altas deudas, a bajos tipos de interés. Si el cambio demográfico en muchos países industrializados arrojará dividendos o creará costos adicionales no está claro todavía. Todas las preguntas, que, además de a muchos economistas, también interesan a los encargados de la política monetaria.

En la zona del euro, el programa de compra de préstamos de 2.28 billones de euros es actualmente el arma más fuerte del BCE en la lucha contra una inflación que sigue siendo demasiado baja. Desde marzo de 2015,  y en cooperación con los Bancos Centrales de la eurozona, el BCE ha estado adquiriendo bonos del Estado y otros valores.

La idea ha sido alentar a los bancos a dar más préstamos a la economía y a que  inviertan menos en estos valores. Los economistas esperan que el BCE reduzca las transacciones a partir de enero de 2018 como muy pronto.