Nueva York/Berlín. El secretario de Estado de Hacienda de España, Carlos Ocaña, admitió oficialmente por primera vez que los bancos extranjeros se negaban a dar préstamos a algunos de sus entidades financieras, en un nuevo giro de la crisis de la zona euro.

El funcionario admitió que afirmó que bancos españoles enfrentan un congelamiento de liquidez en el mercado interbancario y sostuvo que el gobierno trabajaba para restaurar la confianza.

"Definitivamente sí, es un problema (...) Es urgente el restablecimiento del crédito", dijo el lunes Ocaña al ser consultado sobre las dificultades de financiamiento bancario durante una conferencia con empresarios en la ciudad norteña de Santander, España.

No obstante, afirmó que España no estaba negociando algún paquete de ayuda financiera, versión que fue respaldada por autoridades alemanas y de la Comisión Europea.

"España no está negociando con ninguna institución europea ningún tipo de ayuda (...) España no ha hecho ningún tipo de gestión, contacto, ni planea de ninguna manera hacer uso de ese fondo", dijo Ocaña. "El rumor es falso y lo niego".

España, la cuarta mayor economía de la zona euro, necesita refinanciar 16.200 millones de euros en bonos en julio. El país ha podido obtener préstamos del mercado pero a una alta prima, y el jueves pasado tuvo que pagar un promedio de 3,317% para vender bonos a tres años.

Fuentes bancarias dijeron la semana pasada que el congelamiento de liquidez estaba afectando a bancos de ahorro y a entidades pequeñas, pero no a las grandes instituciones del país.

Los bancos españoles han estado bajo presión desde que el Banco de España intervino el mes pasado a CajaSur, un pequeño prestamista de 146 años controlado por la Iglesia Católica, destacando la situación precaria de otros bancos de ahorro.

Test de resistencia. El gobierno español quiere que se hagan públicos los resultados de los "test de resistencia" a los que han sido sometidos en los últimos meses los principales bancos europeos, entre ellos, algunos españoles, y así se lo ha trasladado a la Comisión Europea.

Según el diario español El País, el Ejecutivo considera que la difusión de estos "stress tests" - que evalúan la capacidad de las entidades financieras para afrontar situaciones extremas - es la forma más eficaz de atajar especulaciones sobre el sistema financiero español.

El Ministerio de Economía no quiso hacer comentarios al respecto, pero El País agregó que está previsto extender estos exámenes a más entidades, una vez culminada la reestructuración de las cajas.

Con información de Reuters