Francfort. Los bancos recibieron este miércoles 489.000 millones de euros en una oferta de préstamos a tres años del Banco Central Europeo, en una jugada que redujo el temor a un racionamiento del crédito pero que dejó sin responder cuánto de ese dinero fluirá a las economías de los países en problemas.

Tras una serie de intentos fallidos de los líderes políticos de la zona euro por resolver la actual crisis de deuda, los inversores habían puesto parte de sus esperanzas de una solución en esta operación del BCE, que marcó la primera vez que el banco ofrece préstamos a tres años.

Un total de 523 bancos pidieron fondos en la oferta, con una demanda final que estuvo muy por encima de los 310.000 millones de euros que esperaban los agentes del mercado en un sondeo de Reuters hecho en la antesala de la operación.

Se trata de la mayor cantidad que ha bombeado el banco al sistema financiero, superando a los casi 450.000 millones que inyectó con sus primeros préstamos a un año en el 2009.

El banco central espera que el financiamiento ilimitado, ultrabarato y de largo plazo tenga un amplio rango de efectos beneficiosos, como mejorar la confianza en los bancos, reducir la amenaza de una crisis crediticia y seducir a los bancos para que compren deuda italiana y española.

"El interés fue masivo (...) mucho más alto que el esperado de 300.000 millones de euros. La liquidez en el sistema bancario ahora ha crecido considerablemente", dijo Annalisa Piazza de Newedge Strategy, agregando que probablemente las adjudicaciones vinieron de bancos en países endeudados de la zona euro.

"La subasta a tres años puede ser considerada exitosa en términos de agregar liquidez al sector bancario", agregó.

¿AYUDA PARA ITALIA Y ESPAÑA?

Aunque con la operación se logró reducir el temor a una escasez de préstamos interbancarios, es incierto que los bancos ocupen ese dinero para comprar deuda gubernamental de Italia o España, como conminó el presidente francés Nicolas Sarkozy, debido a las presiones que enfrentan para reducir su riesgo, reconstruir su capital y dar préstamo a empresas.

"Aunque esto podría ayudar a resolver los indicios recientes de nuevas tensiones en los mercados crediticios y apoya el préstamo bancario, seguimos escépticos ante la idea de que la operación alivie además la crisis de deuda soberana", dijo Jonathan Loynes, economista europeo encargado de Capital Economics.

Debido a esas dudas, la mayoría de los expertos de los mercados dicen que sólo una compra más agresiva y directa de bonos gubernamentales de parte del BCE ayudaría a aliviar la crisis, idea a la que el banco se opone.

Más que una simple tasa plana, los fondos a tres años fueron ofrecidos a una tasa de interés que será el promedio de la principal tasa de interés del BCE de los próximos tres años. Esa tasa de referencia está actualmente, después de un recorte de tipos este mes, en un mínimo histórico del 1,0 por ciento.

Para algunos bancos, ese dinero podría ser más de tres puntos porcentuales menos costoso que el que pueden conseguir en el mercado abierto. Como parte del acuerdo, los bancos podrán canjear dinero prestado del BCE en octubre a 12 meses por financiamiento a tres años, aunque también podrán pagarlo en un año si lo prefieren.

Otro factor que elevó la demanda es que los bancos están ahora más dependientes que nunca de los fondos del banco central.

El BCE dijo el lunes, en su Revisión de Estabilidad Financiera semestral, que esta dependencia podría ser difícil de curar.

Los bancos franceses casi han cuadruplicado su toma de dinero del BCE desde junio a 150.000 millones de euros, mientras que los bancos de Italia y España están recibiendo más de 100.000 millones de euros en cada país.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha estado presionando a los bancos para que tomen este dinero desde que anunció el plan a inicios de este mes. Advirtió de la posibilidad de una crisis crediticia el lunes y dijo que la presión del mercado de bonos de la zona euro podría elevarse a niveles sin precedentes a inicios del próximo año.