Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendería este miércoles la aplicación de mayores impuestos a los ricos y cambios a los planes de pensiones y el sistema de salud, mientras aumentan las críticas acerca de su liderazgo para recortar un creciente déficit.

Obama, quien fue acusado de mantener un bajo perfil en un tema que los sondeos indican que será un factor relevante en la elección presidencial del 2012, explicará su plan para abordar el déficit y la deuda de Estados Unidos en el largo plazo en un discurso en Washington a las 13.35 hora local (1735 GMT).

El intentará recuperar el control del debate sobre el gasto al presentar un marcado contraste con la propuesta que presentaron los republicanos la semana pasada para reducir el déficit en US$4.400 millones durante los próximos 10 años. Esa propuesta pide bruscos duros recortes en el gasto y menores impuestos para negocios e individuos.

"Esta es una oportunidad para usar el púlpito para enmarcar una elección en lugar de dejar que el debate se les aleje", dijo Chris Van Hollen, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes.

La Casa Blanca, que también quiere que el Congreso eleve el límite de endeudamiento del país antes de que se alcance el máximo de US$14,3 billones a mediados de mayo, dice que el plan de déficit republicano favorece de manera injusta a los ricos por sobre los estadounidenses comunes.

"Lo que no es aceptable (...) es un plan que logre una seria reducción del déficit mediante la solicitud de sacrificios sólo a la clase media (...) mientras brinda recortes tributarios sustanciales a los más acomodados", dijo este martes el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney.

El Fondo Monetario Internacional instó a Estados Unidos este martes a delinear medidas creíbles para reducir su déficit.

La propuesta de presupuesto de Obama para el próximo año ya incluye la caducidad de las exenciones tributarias del gobierno de Bush para las familias estadounidenses que ganan más de US$250.000 al año.

En diciembre, Obama aceptó a regañadientes extender esos recortes tributarios durante dos años en un acuerdo con los republicanos para preservar las exenciones para las familias menos acomodadas, así como la ayuda al desempleo y otros beneficios que apoyaba.

Pero el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo en un comunicado este martes que "los aumentos de impuestos son inaceptables y no tienen la más mínima posibilidad. No tenemos déficit porque los estadounidenses paguen pocos impuestos, tenemos déficit porque Washington gasta demasiado", agregó.

Obama reconoció que las reformas a los programas de ayuda social como Medicare y Medicaid para los estadounidenses ancianos y pobres deben ser incluidas en un ataque amplio contra el déficit.

"Necesitamos considerar las tres piernas del piso cuando estamos lidiando con el déficit. Y eso es programas sociales, gasto de impuestos y gasto en defensa", dijo Carney.

Los republicanos se han aprovechado de las referencias a las reformas del gasto en programas sociales como un reconocimiento de que Obama ha dado pie atrás ante la reducción del gasto en programas que los demócratas consideran sagrados.

"Muy a menudo, parece, los demócratas en Washington dicen estar interesados en ayudar a quienes lo necesitan, cuando en realidad lo que buscan es proteger a un gobierno grande", dijo el líder republicano del Senado, Mitch McConnell.

El déficit de presupuesto alcanzaría los US$1,65 billones este año, o casi un 11% del PIB, y si no se aumenta el máximo de la deuda, Estados Unidos podría llegar al límite legal de US$14,3 billones a mediados de mayo, lo que potencialmente podría llevar al país a caer en el incumplimiento de sus bonos.